En un principio, Juan Cuesta iba a ser interpretado por Pablo Carbonell, y uno solo puede imaginar lo diferente que habría sido la serie sin Jose Luis Gil como presidente de esta, nuestra comunidad. El humor que el actor era capaz de otorgarle al vecino era único y uno no puede imaginarse Aquí no hay quien viva sin sus frases, como "¡Qué follón!" o aquel "Pico, mazo, pico, pico, mazo".
San Juan Cuesta
Muchos siglos antes de conocer Desengaño 21, allá por el 1340, nacía en el pueblo checo de Nepomuk un niño llamado Juan, que con los años sería conocido como San Juan Nepomuceno, que sufrió todo un martirio por guardar el secreto de confesión de la reina Sofía de Baviera: cuentan que su marido, el rey Wenceslao IV de Bohemia, acabó tirándolo por el puente y ahogándolo. No es lo que nos importa ahora mismo.
Y es que todas las imágenes que nos han llegado de Juan Nepomuceno... ¡Son asombrosamente similares a Juan Cuesta! Así, cuando Emilio se emboba mirándole y le dice "Es que verá usted, esa cara de San Juan Nepomuceno que tiene..." tiene toda la razón del mundo: se puede decir que son primos hermanos separados por el tiempo, vaya.
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No es la única comparación pictórica que le han puesto en la serie: Mariano le comparó con El Greco y, honestamente, solo hay que mirarle. Un aire sí que se da, sí. Vamos, que si le ponen un marco pueden enseñarle en El Prado sin muchos problemas. ¡Ah! Y si un día estáis por la República Checa no dejéis de visitar Nepomuk: debería ser peregrinación obligatoria para todos los fans de Aquí no hay quien viva.