Series sobre urgencias hospitalarias y las relaciones entre el personal que las forman hay muchísimas, pero pocas con el calado de The Pitt, que con solo dos temporadas y 30 episodios ha conseguido ser una de las joyas del catálogo de HBO Max. Además, The Pitt tiene una estructura bastante original: cada uno de los episodios de una hora —15 por temporada— es un turno de guardia del hospital.
Se ha dicho de ella, por ejemplo, que es una serie "excepcional por la forma en que se centra en los retos emocionales y profesionales a los que se enfrentan sus personajes sin sacrificar nunca su sentido del realismo" (Slant); "una experiencia visual absorbente, que convierte cada episodio en una gratificante ruptura con la realidad" (IndieWire)...
No sé está hablando lo suficiente de ella, pero esta serie de médicos está dando las mejores horas de televisión del añoEn el reparto sobresale la actriz Taylor Deardren, que interpreta a la doctora Melissa King, una joven residente que muestra rasgos del espectro autista, como la tendencia a autocalmarse, la falta de comunicación social y una habilidad innata para las tareas repetitivas y focalizadas. Al principio de la serie nunca se confirma que la chica pertenezca al espectro autista; sin embargo, muchos espectadores así lo han notado. La serie sigue sin confirmarlo. Y eso es bueno.
Dra. Wendy Ross: "Eso estaba en la solicitud original que me hicieron"
En un artículo de Fast Company, la Dra. Wendy Ross, pediatra especializada en desarrollo y comportamiento y directora del Centro Jefferson para el Autismo y la Neurodivergencia en Filadelfia, recibió una petición para colaborar con los guionistas de The Pitt. Le dijeron que la serie se centraría en un grupo de profesionales en una sala de urgencias y que uno de ellos posiblemente sería un médico perteneciente al espectro autista.
HBO
La pediatra asegura que en la serie "se tomaron muy en serio el no retratar una situación estereotipada" con respecto al autismo. "Eso estaba en la solicitud original que me hicieron". Acerca de la decisión de no confirmar un diagnóstico en la pantalla, fue sugerencia directa de la doctora Ross.
Sugerí que no quedara claro si este personaje sabía o no que estaba dentro del espectro autista, sino que algunas de estas características se manifestaran de forma sutil y natural, como sucede en la vida real
Ross añade: "Muchas mujeres no reciben un diagnóstico hasta que sus hijos son diagnosticados, lo que las lleva a reconocer rasgos compartidos. Mel representa a estas mujeres, cuyos rasgos autistas podrían pasar por neurotípicos si no se analizaran". Además, quisieron también desterrar el mito de 'autistas superdotados': “Si bien existen algunas personas con autismo con habilidades excepcionales, muchas personas autistas tienen distintos niveles de capacidades cognitivas, al igual que el resto de nosotros”.
Sencillamente, la serie trata la neurodivergencia como algo que forma parte del personaje sin necesidad de declararla: se ve en cómo trabaja, cómo procesa las emociones o cómo se relaciona con los pacientes. La doctora acertó a la hora de especificar que a Melissa no se le reconociese dentro del espectro autista, algo más pegado a la realidad de muchas personas que viven su neurodivergencia en la vida real, especialmente aquellas que no están diagnosticadas.