Aunque parece que Para toda la humanidad ha cambiado del todo la historia de la llegada al espacio, lo cierto es que tan solo tuvieron que cambiar un hecho: la muerte de Sergei Korolev en 1966. Lo cierto es que si no se hubiera sometido a esa operación que le costaría la vida, lo más probable es que Korolev, el padre del programa espacial soviético, hubiera conseguido llegar a la Luna antes que los americanos. Todo lo que ocurre a partir de ahí es consecuencia de ese aparentemente simple momento en la historia. Cinco temporadas y un spin-off. ¡Casi nada!
Kennedy va como un cohete
Aunque, en realidad, toda la historia vino después: la idea de la serie al completo vino de una comida del creador, Ronald D. Moore, con el antiguo astonauta Garrett Reisman, donde se preguntaron qué hubiera pasado si los rusos hubieran llegado al espacio antes que los americanos. A partir de ahí, Moore desarrolló una historia con un pie en la realidad y otro en una distopía. El resultado es apasionante... aunque con truquitos.
El más obvio quizá ocurra en la escena inicial, donde el presidente John Fitzgerald Kennedy habla, en la Universidad de Rice, de su plan para ir a la Luna. En una voz en off podemos escuchar cómo afirma "Navegamos en este nuevo mar porque hay nuevos conocimientos que conseguir y nuevos derechos que ganar y deben ser conseguidos y usados para el progreso de toda la humanidad". Muy bonito, si no fuera porque realmente dijo "usados para el progreso de toda la gente". Ups.
Realmente fue una simple licencia poética del director del episodio, Al Reinert, que creyó que la serie quedaría mucho mejor unida si el presidente dijera el título abiertamente. A nadie pareció importarle demasiado tampoco en Apple TV+, porque a día de hoy sigue siendo uno de sus máximos emblemas... ¡Y nadie sabe hasta dónde puede llegar este cohete!