No deja de ser sorprendente que La casa de papel fuera un absoluto fracaso cuando se estrenó en Antena 3. empezó congregando a más de 4 millones de espectadores, pero cayó muy rápido y la temporada 2 terminó con 1,7 millones, una cifra que ahora haría descorchar el champán pero en 2017 aún se consideraba baja. Tuvo que venir Netflix para rescatarla y convertirla en un hito internacional que, con el estreno de Berlín y la dama del armiño, promete seguir muchos años más.
Chiquipum, chiquipum
Por más que El Profesor preparara todas las contingencias al plan a la perfección, lo cierto es que La casa de papel está repleta de agujeros de guion. No solo por las cosas obvias, como que ningún disparo acaba haciendo daño a la banda o que El Profesor no puede tener tantos planes B pensados, sino porque, desde su mera concepción, el plan debería haber sido un fracaso monumental.
Lo que nadie tuvo en cuenta es que IMBISA, la imprenta que hace los billetes (y que ahora está lejos de la Casa de la Moneda, por cierto), no tiene recursos ilimitados... por lo que sería imposible crear billetes y billetes de la nada durante días. Al producir sin parar se crearía un desabastecimiento muy rápido, y el plan se habría ido al garete tras unas horas. Seguro que el Profesor tendría otro plan, claro, pero aún así, es totalmente implausible.
En todo caso, veremos si de alguna manera los Dalís pueden sobrevivir sin problemas a la próxima serie de su universo donde, según prometen en Netflix, alguien irá tras el oro que dejaron atrás. ¿Llegará su San Martín después de tanto robo exitoso?