Una quinta portuguesa
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BENITOCLINT
BENITOCLINT

2 usuarios 9 críticas Sigue sus publicaciones

1,5
Publicada el 18 de enero de 2026
está dentro de la tónica del cine español de los últimos años. tremendamente lenta, con poca evolución, descripciones muyyyy largas y aburridas. visualmente nada que destacar, planos muy típicos. Película que los críticos sabios valoran como no es para todos, es para entendidos, por lo que tú estoy fuera, por supuesto no soy un entendido pero me ha resultado muy aburrida. Resumiendo, un auténtico truño, buena para dormir la siesta
Christian Martínez
Christian Martínez

228 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 28 de febrero de 2026
Una película de confort.

Esta película podría haberse titulado perfectamente 'Perfectos desconocidos', sin convertirse en una comedia italiana ni en su remake español. Sino más bien por descubrir que llevas años compartiendo tu vida con alguien de quien, en realidad, apenas sabes nada. Es la primera herida que deja abierta: intimidad convertida en misterio.

Se me hace fascinante cómo Avelinta Prat decide que las únicas imágenes que tengamos de la mujer del protagonista sean tan escuetas como su propio conocimiento de ella. Nosotros tampoco la conocemos. La puesta en escena decidida en ignorancia es una forma perfecta y sutil de guionizar esta historia. Estamos al mismo nivel que Fernando.

Amaia es un personaje que pronuncia dos frases que me dejan pensando seriamente: <> y <>. No es advertencia, tampoco amenaza --aunque sí que me he sentido amenazado por la forma en que lo dice--. No juzga, más bien reflexiona. Apropiarse de la vida de otra persona, su pasado, su identidad. El filme oscila constantemente entre la necesidad y la culpa, e incluso me hace cuestionarme si realmente estoy de acuerdo con esa suplantación de identidad, o más bien, he de no caer en la trampa fácil, en la que se pinta indirecta y explícitamente al "ladrón", de que es el bueno, precisamente porque lo hace con motivos existenciales.

Es una mezcla entre psicología y filosofía sin irse por las ramas. El personaje huye de su propia vida, pero también la enfrenta. Se instala en un nuevo entorno. Decide avanzar sin saber si está haciendo lo correcto y con la incertidumbre de no saber si todo se irá al traste, o si será la mejor decisión --no de forma ética--, que tomará en su vida. En el fondo, tiene un toque humano esa decisión de no quedarse paralizado en la desesperación.

La fotografía la siento como un regalo. Cada uno de los planos parecen invitarme a mudarme allí mismo, a vivir en una quinta portuguesa, en una casa con jardín y flores que cuidar. Siempre he querido vivir en un sitio así, de estética clásica, con coches antiguos. Ver esta película ha sido, en ese sentido, como vivir en un sueño. Es un refugio visual.

Es una película de confort. No es una historia lenta; es una historia tranquila. Debe cocerse a fuego lento necesariamente para que el espacio respire profundamente. El diálogo interno pesa más que el externo, y se ve reflejado en los conflictos que tiene el protagonista continuamente. Si el ritmo se acelera, se rompe. Aquí se entiende que el ritmo pausado es un requisito para habitar y sentir las emociones.

Me gusta especialmente cuando un personaje dice una palabra y altera el rumbo de todo. No son "plot twist" en el sentido más literal del término, pero sí son pequeños desplazamientos que a veces no me gustan demasiado, pero sí que admiro la "valentía" del guion por tomar esas decisiones narrativas sin miedo.

El reparto también contribuye a sea sensación de comodidad y calidez. Todos resultan queridos, especialmente el trío que conforman Manolo Solo, María de Medeiros y Rita Cabaço. Sobre todo, la inesperada efectividad de Manolo Solo. Su rostro, tan marcado por esas bolsas bajo los ojos que parecen cargar historias propias, me resulta admirable verlo actuar. Su interpretación es humana, profunda y sincera. Y funciona perfectamente con Rita Cabaço, en mi opinión, mejor que con María de Medeiros, aunque también es un gusto verlos juntos. Es todo muy natural, muy personal. Me habría hecho feliz media hora más de conversación entre ellos.

En el fondo, lo que pretende conseguir 'Una quinta portuguesa', desde lo que intuyo, es hacerme sentir acompañado, reflexionar sobre la identidad, sobre vivir una vida no correspondida y dialogar con los fantasmas del pasado. Siempre mantendré esta película en la memoria, no por lo que representa o por cómo está hecha, sino por cómo me sentí la primera vez que la vi. Cierto es que por momentos me ha recordado bastante a momentos incómodos en mi vida, pero la verdad, es un precio que estoy dispuesto a pagar mentalmente por seguir disfrutando de esta joya.
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