Esta obra cinematográfica lanzada a finales del 2025 e inicios del 2026 revivió una parte del horror ecológico que había sido dejado de lado por bastante tiempo. Las películas de horror enfocadas en simios no suelen ser muchas y las que se han hecho son en su mayoría desconocidas. Las que sí llegaron a tener notoriedad son Shakma, Monkey Shines y la adaptación cinematográfica de Murders In The Rue Morgue de Bela Lugosi. Primate vuelve a plantear la idea de un simio como animal peligroso, inspirándose en el caso del chimpancé Travis. Un caso bastante famoso sobre el ataque de un simio hacia un humano y que despertó debate sobre la posesión de un animal silvestre. Aunque existen personas que no tuvieron casi ningún problema en cuidar de un animal silvestre y hasta entablar un vínculo con ellos, eso no quita el hecho de que puede haber un riesgo. Los incidentes vinculados a la posesión de un animal silvestre se deben a un descuido o a la ineptitud de la persona a cargo. Suele ser peor cuando el animal está en manos de un inexperto que no puede tomar todas las precauciones necesarias. Lo que Primate cuenta es como un pequeño descuido aún por parte de un experto puede dar lugar a un terrible incidente.
El chimpancé Ben es presentado como una criatura inofensiva e inteligente. La secuencia de créditos iniciales da a entender que fue criado de pequeño por una doctora experta en el terreno animal. Pero no se sabe nada más sobre ella o como falleció. De hecho, no se sabe mucho sobre la familia principal, más allá de que Lucy es una universitaria que ha estado mucho tiempo alejada de su familia y Adam es un famoso novelista que parece darle más prioridad a su trabajo que a su familia. Es aquí donde la película peca de tener personajes clichés de una película de horror sin saber mucho sobre ellos. Ni siquiera se sabe mucho sobre la fama de Adam como novelista o sus obras que lo consagraron. La película le da más prioridad a Ben que es el personaje con una mejor construcción y que sostiene toda la película. Ben es una criatura inofensiva al principio hasta que es infectado con rabia y pasa a convertirse en una bestia violenta. La rabia suele ser una causa bastante común que hace que un animal criado como mascota ataque a sus dueños. Eso suele ocurrir con los animales domésticos y estos tampoco están libres de un factor natural que los lleve a atacar a sus dueños. El caso de Ben es más extremo porque se trata de un animal silvestre con un instinto natural que sigue estando presente y ha sido impulsado por la rabia. Los chimpancés se caracterizan por tener una fuerza física que supera al de un humano ordinario y un nivel de inteligencia que los hace estar casi a la par de un humano. Claro que la inteligencia y la fuerza pueden ser usadas a favor del instinto animal para ser usadas como armas letales. Ben se convierte de inmediato en una máquina asesina, pero hay un detalle curioso en su comportamiento. Puede parecer un animal salvaje como cualquier otro, pero existen momentos donde parece que Ben es consciente de lo que hace. En un momento llega a reírse tras matar a una de sus víctimas, en otro llega aún a utilizar la tablet que usa para comunicarse y en otro llega a engañar a una víctima actuando como un ser inofensivo. Es como si el chimpancé aún mostrara un comportamiento en esos momentos, pero más ligados a los de un psicópata. Podría decirse que Ben puede emular el comportamiento humano como cualquier chimpancé, pero la rabia ha hecho que despertara un lado salvaje que muestra tanto las características de un animal salvaje como el de un humano peligroso. En la película se nota que aún utiliza su inteligencia, aunque el instinto parezca tener el mayor control. Esto es otro claro ejemplo de que la inteligencia puede seguir estando presente en la criatura más salvaje y viceversa. Algo que también se aplica a los humanos debido a que siguen mostrando comportamientos salvajes, a pesar de ser considerados seres inteligentes en la escala evolutiva. Aunque los humanos superan a los animales en inteligencia, tienden a ser vulnerables en fuerza física, sin la posesión de sus herramientas o sin una estrategia. Lo que la película narra es una buena representación de lo que es enfrentarse a un animal silvestre sin una estrategia y con falta de experiencia. Eso hace que Lucy y sus compañeras sean presa fácil para Ben y la única arma que tienen a mano es la inteligencia humana.
Por la forma en que Lucy y compañía tratan de sobrevivir a Ben, la trama de la película llega a ser similar a Cujo de Stephen King en muchos aspectos. Nada más se diferencia en usar un escenario más tropical, un chimpancé rabioso en vez de un perro, adolescentes clichés y una atmosfera sombría. La película tiene momentos predecibles y clichés que la apartan de ser una gran película, pero funciona bastante bien como una obra del género de horror. La atmosfera sombría y la tensión de ver a los personajes tratando de sobrevivir hacen que la película sea muy impresionante. Tiene un terror bastante prolijo que consigue incomodar y perturbar. Las matanzas del chimpancé logran ser impactantes y es gracias a los efectos prácticos que se usaron para el gore. Eso hace que la película sea una experiencia lo suficientemente satisfactoria para los amantes del género. El diseño de Ben es también admirable porque consiguieron crear una criatura realmente aterradora. La película logra generar ese miedo que puede provocar un chimpancé salvaje. Lo que también llama la atención y aporta bastante a la incomodidad es la partitura de Adrian Johnston hecha con sintetizadores. La partitura tiene un estilo retro que replica bastante las partituras electrónicas que eran muy comunes en el cine de horror de los años 80. Eso hace que varios momentos de la película se sientan como si tuvieran la atmosfera de una película de John Carpenter. Es como si aquí se hubiese querido revivir el estilo del cine de explotación y de culto de los años 70 y 80. Una resurrección que empezó a manifestarse con la saga Terrifier.
Lo único que se puede decir sobre Primate es que es una película de horror lo bastante competente para ser del agrado de los amantes de este tipo de películas. No es una obra maestra definitiva, pero es una excelente actualización para el horror ecológico que ha ido perdiendo relevancia. Primate es una película lo bastante brutal y terrorífica para ser un buen recordatorio de que los chimpancés pueden ser animales aterradores. La película es una experiencia de terror puro que merece una oportunidad. Mi calificación final para esta película es un 8/10.