¿El pasado de tu pareja importa?
Viendo esta película he pasado por una especie de viaje emocional muy irregular, casi más interesante por lo que me provoca que por lo que veo en pantalla. Mi especial motivación para ver 'The Drama' es la pareja que conforman Zendaya y Pattinson, no tanto la historia que queda a un segundo plano desde antes de que empiece.
Durante todo el trayecto he sentido el peso del tiempo. Mira que no es larga la película, pero es que hay momentos que se estiran demasiado, haciéndomelos sentir más largos de lo que realmente son. Otros en los que pienso que se dan vueltas en círculos y no se llega a una conclusión clara, debatiendo sobre los mismos conflictos sin abrir nuevas capas. Lo bueno de eso es que aun así no me desconecto de la historia.
Para ser una producción de A24 no es visualmente la mayor extravagancia que han visto mis ojos, aunque tampoco esperaba eso. Esto no va a verse bonito, sino de ser vivido con cuidado, experimentando cada cosa y haciéndolo sentir todo extremadamente incómodo. Es lo que me gusta de esta película. Me recuerda mucho a 'Die My Love' en ese sentido. Lo que pasa es que este caso no es tan afinado ni tan afilado. No busca deslumbrar, pero lo importante aquí es la fricción emocional, cosa que consigue sin problemas.
El punto fuerte aquí es el dúo entre Zendaya y Pattinson. Sin ellos, la película no habría funcionado de la misma manera. Zendaya es solvente, aunque tengo la sensación de que mantiene siempre la misma línea interpretativa reconocible, ya sea en su forma de hablar como de moverse. Es eficaz, pero no encuentro grandes sobresaltos. Es Pattinson el que juega en otra liga. Es versátil y demuestra que es capaz de ser alguien tremendamente inseguro, contradictorio, emocional y magnético. Su mera presencia me transmite más que cualquier otro elemento de cualquier película. Si tuviera que quedarme con algo, serían ellos dos. Su relación, sus cambios y sus pequeños conflictos internos a lo largo del tiempo me llaman la atención, más que el desarrollo general del guion. No son los mismos al principio que antes de los créditos.
Lo malo del guion es el contenido, que se me hace demasiado reflexivo y filosófico. Me tira constantemente preguntas que no son nuevas, pero sí incómodas: qué significa amar a alguien con un pasado complejo, hasta dónde se puede aceptar a otra persona sin traicionarse a uno mismo, o si la ética pesa más que el sentimiento. No tengo respuestas aún, sigo suspendido en la incertidumbre. Y no me quejo tampoco de ello, porque en el fondo me gusta, pero se me hace demasiado denso a veces todo y en esta ocasión busco algo más narrativo.
Hay escenas que me gustan especialmente, como el discurso en la boda. En ese momento todo es demasiado humano, torpe y vergonzoso. Ahí me atrapa. Me gusta cuando el cine me incomoda de forma tan directa.
Ahora bien, lo que peor me sienta es la estructura. Como he dicho antes, esperaba algo más clásico dentro del drama romántico, algo más simple. Lo que veo, en cambio, es un discurso que prioriza demasiado la moral sobre la propia progresión emocional de la pareja. En algún punto, ellos dejan de ser los protagonistas y se ven eclipsados por sus propias dudas. Y ojo, puede que fuera la intención de Borgli, pero no me sienta muy bien desde la interpretación que doy a todo.
Repito que la repetición de los argumentos es lo que más me pesa. Hay una insistencia en sus ideas, y en vez de ser ampliadas, se ven cada vez más desgastadas. No hay nada que se escape a mi comprensión, más bien, es accesible. Pero me ocurre algo similar a mi experiencia con 'After The Hunt': el estar dando vueltas sin parar a un mismo punto, esperando siempre la conclusión clara que parece no llegar.
La música tampoco me funciona muy bien, porque aunque sea una herramienta atmosférica que como elemento da significado emocional, a nivel personal no me importa y de hecho, me canso de ella nada más empezar a sonar.
No es la película más ambiciosa que he visto en mi vida, pero tampoco es la peor. Lo que mantiene prácticamente todo a flote son las interpretaciones. También hay decisiones que me gustan, sobre todo en los últimos momentos, donde hay una fuerza que no he sentido en el resto del metraje. No va cambiar mi forma de ver el cine, la vida o el amor, pero me hace pensar. No todo me convence aquí, pero siento que he sido parte de las conversaciones todo el rato. Es pasional y algo experimental. Tiene sus altibajos, como cualquier otra película. No decepciona, pero esperaba bastante más.