De lo más interesante del cine español de 2025.
Me sorprende lo bien que Carlos Solano introduce a los personajes. En apenas unos minutos ya entiendo de qué palo va cada uno, cómo viven, qué actitud tienen ante las situaciones y cuál es la dinámica que existe entre ellos. Y es algo que valoro mucho, porque la película no pierde tiempo explicando artificialmente quiénes son: simplemente lo muestra y funciona. La introducción de hecho, es mejor de lo esperado. Una energía muy natural y una sensación constante de que todo está cuidado al detalle. Solano juega con absolutamente todos los elementos que tiene a su disposición: lo sonoro, lo visual y lo narrativo.
Así que la dirección es espectacular. Escenas que demuestran control del espacio y de la mirada del espectador. Normalmente no me gusta sentir que una película me guía demasiado porque prefiero sentirme libre observando, pero aquí lo veo necesario. La trama pide precisamente eso: atención a los pequeños detalles. Lo que quiere decir que el guion también sabe moverse muy bien entre distintos tonos. Juega constantemente con el humor, el peligro, la preocupación y la inclusión de la mudez dentro de la historia, y todo encaja bien. A cada escena me intereso más por lo que estoy viendo, me río más y me entretengo más.
La música es algo que tampoco se puede pasar por alto. Un tono rítmico, melódico y familiar que acompaña perfectamente el relato sin resultar invasivo. De hecho, es de las pocas bandas sonoras recientes del cine español que realmente me han gustado de forma especial. Y visualmente es bonita. La fotografía sabe adaptar bien la luz según el momento, con apropiados colores para el escenario y entendiendo qué sensación debe transmitir cada escena.
Aunque hay algunos fallos de rácord evidentes, no arruinan la experiencia, pero se notan. El montaje y la edición están bien trabajados. Es un carrusel de escenas bien relacionadas entre sí y con una fluidez agradable. Además, me gusta que todos los personajes funcionen. Ninguno me sobra. Da igual que compartan mucho o poco tiempo en pantalla: todos aportan a la dinámica. Personalmente, me habría gustado ver algo más de la instructora y la policía, pero entiendo que el foco principal sean Leo y Lou --Isak Férriz y Julia Sulleiro--.
La última media hora se me hace pesada. La película entra en un drama más personal y ralentiza mucho el ritmo. Sigue siendo gustosa y emotiva, pero empiezo a removerme en el asiento. Aun con esos pequeños problemas, 'Leo & Lou' es bonita y accesible para todos los públicos. Con un mensaje preciso y precioso, tratado con honestidad y sensibilidad. Una de las mejores propuestas del cine español del 2025.