Tras un grave accidente, Diana sufre amnesia y dolores incapacitantes. Su marido Homer la ingresa en una remota clínica que promete curarla mediante una innovadora terapia. Aunque los progresos parecen evidentes, Diana empieza a sentir que cada sesión la aleja de sí misma: sufre visiones perturbadoras, recuerda episodios inquietantes de su relación y percibe cambios extraños en el comportamiento de Homer, marcado por secretos y ausencias.
Pronto, la joven comprende que su recuperación podría ocultar un precio siniestro, capaz de desvelar una verdad aterradora sobre su matrimonio.