Incontrolable (I Swear)
Críticas
4,0
Muy buena
Incontrolable (I Swear)

Mejorando el mundo

por Andrea Zamora

Hay películas que son puro entretenimiento y otras que son entretenimiento revestido de comentario social. No hay nada de malo en ello, en ser una chuchería para el paso del tiempo, pero es mucho mejor ser de este grupo: las películas que, además de entretener, sirven de verdad para algo. Incontrolable no es solo un filme que se disfruta, es uno con el que se aprende, que te pone delante el espejo de tu ignorancia nacida del privilegio y que sirve para lo más grandioso que puede hacer el cine: crear empatía.

Dirigida por Kirk Jones, Incontrolable cuenta la historia real de John Davidson, un hombre con síndrome de Tourette -trastorno neurológico que se caracteriza por múltiples tics motores y, al menos, un tic vocal o fónico- que fue nombrado Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) en 2019 por ayudar a concienciar a la gente sobre su condición.

Incontrolable sigue la fórmula clásica de las películas biográficas. Aunque su inicio es un aperitivo del final, la historia arranca con John de adolescente, antes de que el síndrome de Tourette se manifestara. Aficionado a la pesca, extrovertido, bueno en el fútbol y alumno de un colegio de prestigio, John vive junto a sus hermanos, su padre y su madre. Su vida parecía estar bien encaminada ya a una temprana edad, pero el síndrome de Tourette, en una época en la que no había demasiada información sobre él, lo pone todo patas arriba.

Un salto temporal sitúa a John de adulto, viviendo él solo con su madre y medicándose. Los síntomas del protagonista abarcan tics, coprolalia, ecolalia, movimientos corporales repentinos y violentos y un trastorno obsesivo-compulsivo. Un reencuentro con un antiguo compañero de colegio le lleva a conocer a su madre Dottie Achenbach, una mujer que le acoge y ayuda a criarlo.

La vida de John mejora gracias a Dottie y a su nueva familia, pero no por eso está exenta de problemas. Al final, el protagonista se da cuenta de que la única forma de cambiarlo todo es vencer la ignorancia y es entonces cuando comienza con su activismo: a dar charlas a policías y personal sanitario y a reunir a aquellos con su misma condición para que se den cuenta de que no están solos.

Activismo hecho cine

Robert Aramayo como John Davidson en 'Incontrolable' StudioCanal
Robert Aramayo como John Davidson en 'Incontrolable'

Incontrolable, aunque no puede salirse del corsé del 'biopic' y se vuelve algo repetitiva y ponderosa en algunas ocasiones, es una película que cumple con su principal objetivo: concienciar. También alberga una gran interpretación por parte de Robert Aramayo, que da vida a John. El actor no lo tenía fácil y su trabajo es de esos que son tan buenos que, pese a la peculiaridad del personaje, se funden con el relato como la mantequilla. Lograr eso es lo más difícil. Aramayo puede estar seguro de que lo ha logrado.

La propuesta de Jones emociona por muchas cosas. Por la interpretación de Aramayo, por la relación de su personaje con Dottie y por cómo representa algo con lo que cualquiera, síndrome de Tourette de por medio o no, puede identificarse: ese no ser comprendido, pero también serlo. Ese encontrar un tesoro en la familia elegida y a gente buena y bondad por el camino que es la vida.

Incontrolable tiene valor como película, pero mucho más como documento audiovisual para acercar una realidad que para muchos es antipódica. Es una extensión más del activismo de Davidson, una forma de hacer entender y, así, hacer que el mundo sea un sitio un poco mejor. 

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