Lola, una niña de 11 años, se siente fascinada por su hermano Simón, de 5, quien vive en su propio mundo y es especialmente sensible a los pequeños sonidos que los demás no perciben. Junto con su amiga Rolih, Lola decide crear una máquina de ruidos para intentar comunicarse con él y entender mejor su percepción del mundo.
Así, emprende un proyecto lleno de creatividad y cariño que les permitirá explorar nuevas formas de conexión y comunicación. A través de su invento, Lola descubre la importancia de la empatía y la paciencia al enfrentarse a los desafíos de la comprensión mutua.
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