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Pascual Vte Z.
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0,5
Publicada el 19 de mayo de 2025
Todo MENTIRA.!!! Un montaje RUIN Y FALSO.!!! Los que estuvimos en Mestalla ese día sabemos que todo el campo le cantó: "TONTO" "TONTO"...En una palabra: "PATETICO". Deberían ser justos y rectificar...aún están a tiempo. Hay que plasmar realidades NO FALSEDADES.!! Hacen mucho daño a una Afición y a un club de Fútbol con más de 100 Años de Historia..y NO es Justo.!! Todos los aficionados del Valencia CF SAD deberíamos "Cancelar" la suscripción a Netflix como Protesta.!! Se lo merecen.!! El VALENCIA CF está muy por encima de cualquier jugador y por supuesto de cualquier Negocio.!! Espero que la Justicia tome medidas cautelares y elimine temporalmente el Documental hasta su rectificación y posterior modificación del mismo..!! No se puede "jugar" con los sentimientos de miles de aficionados, socios y accionistas del VALENCIA CF SAD..!! No a bulos y mentiras inventados.!!!
Hay películas que nacen con la condena escrita de antemano. ‘Baila, Vini’ no es solo un retrato de la meteórica carrera de Vinícius Jr. en el Real Madrid. Es, sobre todo, una declaración frontal contra el racismo que se vive en los estadios españoles. Y es ahí, precisamente, donde muchos se tapan los oídos.
El documental arranca con fuerza, repasando su infancia en Brasil, su llegada a Madrid con apenas 18 años y su evolución como jugador hasta convertirse en la estrella que es hoy. Pero pronto gira hacia algo mucho más incómodo y valiente: su denuncia, clara y sin filtros, de los constantes episodios de racismo que ha sufrido en España, culminando en ese infame partido de Mestalla que ya forma parte de la historia reciente del fútbol.
Las imágenes del estadio gritando “mono, mono” duelen. A quien le duela, claro. Porque lo triste es que a muchos no les duele. Al contrario: niegan lo evidente, justifican lo injustificable o, directamente, atacan al mensajero. Por eso sorprende tan poco el aluvión de puntuaciones negativas que ha recibido en FilmAffinity o IMDb, orquestadas por sectores de aficiones que se sienten señaladas. Algunos hasta amenazan con denunciar a la productora por los subtítulos, como si eso fuera lo verdaderamente grave del asunto.
Lo cierto es que ‘Baila, Vini’ no tiene grandes alardes formales. Es un documental clásico en estructura, con entrevistas, archivo, narración en off y poco más. Pero no los necesita. Su fuerza está en el mensaje, en la valentía de un joven que, siendo uno de los mejores jugadores del mundo, se atreve a mirar al racismo a los ojos y a no callarse. Y eso, en un país donde todavía hay quien cree que insultar a un negro es "parte del fútbol", tiene mucho mérito.
Quienes acusan a Vinícius de provocador, de teatrero, de exagerado, deberían preguntarse por qué esa misma energía no se canaliza contra quienes le gritan insultos racistas semana tras semana. Y, sobre todo, por qué esa defensa de la "imagen de España" pasa por ocultar el racismo en lugar de combatirlo.
‘Baila, Vini’ será ignorado, despreciado o ridiculizado por muchos. Pero será recordado. Porque, más allá del deporte, es un testimonio contundente de una realidad que demasiados se niegan a aceptar. Y eso es precisamente lo que lo hace tan importante.
basura audiovisual, lo único que buscan aquí es limpiar su imagen de alguna forma pero es el tío más antideportivo que a tenido el futbol en su historia
Baila Vini, el supuesto documental de Netflix, no es más que un panfleto victimista que intenta vendernos una realidad distorsionada. Se empeña en repetir hasta el cansancio que el rechazo hacia Vinícius Jr. es producto exclusivo del racismo, como si en el fútbol la animadversión hacia un jugador no pudiera tener otras causas. El racismo es un problema real, grave y condenable sin excusas, pero reducir cualquier gesto de desaprobación hacia el brasileño a un ataque racial es una exageración simplona que insulta la inteligencia del espectador.
El documental ignora deliberadamente que Vinícius Jr. tiene una actitud provocadora, altanera y muchas veces innecesaria dentro del campo. Su forma de encararse con rivales, sus gestos sobrados y su teatralidad son suficientes para generar rechazo en cualquier afición, más allá del color de su piel. Pero claro, ese ángulo no encaja en el relato de mártir que se quiere construir, así que se omite convenientemente.
El resultado es un producto sesgado, manipulador y superficial que confunde rechazo a una persona por su comportamiento con ataques racistas. Al no hacer esa distinción, Baila Vini termina banalizando el racismo verdadero, un tema demasiado serio como para usarlo como comodín narrativo. En lugar de una reflexión profunda, nos entregan propaganda disfrazada de documental, con el único propósito de blindar a un jugador bajo el escudo de la victimización permanente.
Me ha encantado este documental/película. Como se habla de Vinicius y su presentación, de la manera en la que se supera. Chico de barrio de pobre y de que manera se supera y mejora. Porque no todo es como se empieza, es como se termina y el camino para llegar a esa meta. Sobre todo es el esfuerzo para llegar a ser quien quieres ser. Decir que es el mejor del mundo son palabras mayores para cualquier futbolista desde mi punto de vista, pero de que es uno de los mejores seguro. Teniendo en cuenta que su escuela fue Ronaldinho. Del cual ya hablare mas adelante. Lo recomiendo mucho. Tengo que añadir también su lucha contra el racismo que tengo que aplaudirle. Algo que a día de hoy no debería de existir.