Donghwa, un poeta treintañero que vive en Seúl, lleva a su pareja Junhee a la casa familiar de ella en un viejo coche de los años noventa, pensando que la visita será breve. Sin embargo, al llegar queda cautivado por la vivienda, ubicada en lo alto de una colina, y acepta la invitación de sus futuros suegros para pasar más tiempo con ellos. A pesar de llevar tres años junto a Junhee, es la primera ocasión en la que conoce a sus padres. A lo largo de un día y una noche, Donghwa se integra poco a poco en la rutina familiar: paseos tranquilos, una excursión a un templo junto al río y conversaciones que se alargan entre copas y comidas caseras. Entre momentos de cercanía, humor y alcohol, comienzan a aflorar tensiones, inseguridades y viejas heridas, dejando al descubierto las verdaderas personalidades y conflictos de cada miembro de la familia.