72 horas
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Ferrer
Ferrer

6 usuarios 42 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 8 de agosto de 2026
Que cojones?? Jajajaja.
decatur555
decatur555

3 usuarios 746 críticas Sigue sus publicaciones

1,5
Publicada el 4 de agosto de 2026
Kevin Hart puede tener gracia durante unos minutos y, especialmente en Estados Unidos, cuenta con un público enorme que disfruta de su forma de hacer comedia. A mí, en cambio, casi nunca me hace reír. Su tendencia a gritar, exagerar cada reacción y lanzar chistes sin descanso suele agotarme muy rápido. En 72 Hours se esfuerza muchísimo, como siempre, pero de los más de mil chistes que parece intentar apenas me han funcionado un par.

La película parte de una premisa que podía haber dado lugar a una comedia entretenida sobre la diferencia generacional. Un hombre ya maduro termina compartiendo un fin de semana caótico con un grupo mucho más joven, y el choque entre sus maneras de entender la amistad, las relaciones, la tecnología y la diversión debería generar buena parte del humor.

La película tira de los tópicos más fáciles. Los jóvenes son escandalosos, no sueltan el móvil y parecen incapaces de hacer nada con un mínimo de sentido común. Mientras tanto, Hart va por ahí empeñado en demostrar que todavía puede aguantarles el ritmo, como si reconocer que ya no tiene veinte años fuera la peor derrota imaginable.

La película podría haber utilizado esas diferencias para hablar con cierta gracia de la amistad masculina, del miedo a quedarse atrás o de la dificultad de aceptar que ya no tienes veinte años. Pero cualquier idea que aparece termina enterrada bajo una nueva sucesión de gritos, accidentes, humillaciones y chistes escatológicos.

Y hay muchísimos. Caca, culo, pedo, pis y nuevas variaciones de lo mismo. Quien aguante ese tipo de humor quizá pueda pasar el rato, porque la película no se detiene y siempre está intentando provocar alguna reacción. Pero si ese repertorio no te hace gracia, las casi dos horas pueden hacerse muy largas.

Kevin Hart no se guarda nada. Corre, grita, gesticula, se cae, se humilla y pone toda la energía que tiene al servicio del personaje. No se le puede acusar de falta de esfuerzo. El problema es que esforzarse más no convierte automáticamente un chiste malo en uno bueno. En muchas ocasiones parece que la película confía en que aumentar el volumen sustituirá al ingenio.

Los actores más jóvenes aportan algo de frescura y, cuando la película les permite improvisar o hablar sin convertir cada escena en una competición de exageraciones, aparecen algunos momentos aceptables. Incluso se puede intuir una comedia mejor sobre varias generaciones de hombres que no saben expresar sus inseguridades sin convertirlas en desafíos ridículos.

Pero esos momentos duran muy poco. El guion prefiere avanzar acumulando situaciones cada vez más absurdas, sin desarrollar de verdad las relaciones. Los personajes pueden resultar más simpáticos que sus bromas, aunque eso tampoco es demasiado difícil.

La supuesta reflexión sobre el paso del tiempo es completamente previsible. Desde el principio sabemos qué deberá aprender el protagonista, qué amigos acabarán reconciliándose y qué mensaje aparecerá cuando terminen las locuras. La película pretende tener corazón, pero lo introduce de manera tan mecánica que apenas consigue emocionar.

También da la impresión de que rodarla debió de ser bastante más divertido que verla. Los actores parecen pasarlo bien juntos y los errores de rodaje probablemente resulten más espontáneos que muchas escenas incluidas en el montaje final. Esa diversión, sin embargo, no siempre llega al espectador.

72 Hours puede servir como entretenimiento de fondo para quien disfrute de Kevin Hart y no tenga ningún problema con el humor más infantil y escatológico. Hay energía, un par de chistes que funcionan y algunos actores capaces de provocar alguna sonrisa aislada.

Para los demás, hay muy poco. Una comedia que intenta hacer gracia tantas veces que termina demostrando lo difícil que es conseguirlo.
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