Las ciegas hormigas
Críticas
3,5
Buena
Las ciegas hormigas

Con alma de cuento

por Andrea Zamora

En una noche de tormenta, barro y oscuridad. En una noche tan negra como las tripas del carguero inglés repleto de carbón que se ha quedado varado en la costa de Bizkaia, arranca esta historia. Es 1930 y las familias vascas pasan frío. Mucho frío. La economía está en crisis, los Altos Hornos están en crisis y los que viven allí están en crisis. Hay frío, oscuridad, hambre y necesidad. La receta para sobrevivir es un poco de picaresca, mucho pragmatismo, algo de astucia y una pizca de malicia.

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Las ciegas hormigas, además de todo lo anterior, comienza con un padre que quiere proteger a su familia y que, como consecuencia, inicia y lidera un robo peligroso, el del carbón del carguero inglés, que termina con una muerte que habrá que esconder. Aquí nadie puede saber que se ha hecho lo que se ha hecho porque está prohibido. Aquí nadie llora a nadie porque aunque hay un muerto, de puertas para afuera, no hay ningún muerto.

La película de Igor Legarreta , adaptación de la novela homónima de Ramiro Pinilla, propone un 'thriller' áspero e íntimo, acompañado de una puesta en escena de gran belleza que entra en contradicción con aquello que se está narrando. Las imágenes son hermosas, pero la historia está llena de miseria y dureza. De esa contradicción nace una especie de envoltorio de cuento, de fábula oscura o incluso de relato de terror fantástico que cubre toda la película. Sin embargo, cuando ese velo se aparta y la cámara se acerca a los personajes y a sus circunstancias, aparece la verdadera naturaleza del relato: aquí no hay fantasía ni moraleja, sino una realidad tan dura como la que viven sus protagonistas.

Para desarrollar esta historia, Legarreta reúne a una familia formada por personajes muy diferentes: una abuela que representa la memoria y la experiencia, una madre inteligente y firme, un padre consumido por el arrepentimiento pero capaz de actuar con pragmatismo, un hermano que ha desertado y otro cuya importancia será fundamental, aunque permanecerá ajeno a buena parte de lo que ocurre. Sobre todos ellos pesa además la mirada de un pueblo que conoce el robo y reclama justicia, mientras un teniente sigue las pistas y cumple su deber con precisión. En ese reparto destacan especialmente Urko Olazabal e Itziar Ituño como padre y madre, además de un Carlos Santos que encarna con solvencia al teniente.

Imagen de 'Las ciegas hormigas' Lamia Producciones / LAZONA Zinema / Lamia Films / LAZONA Producciones / Bruja del Norte Films AIE / Buendía Estudios Bizkaia / Sideral Cinema
Imagen de 'Las ciegas hormigas'

Las ciegas hormigas destaca por su apartado visual, por un ritmo tranquilo y por determinados pasajes de una oscuridad tan intensa que dejan huella. La atmósfera está muy conseguida y el contraste entre la belleza de las imágenes y la brutalidad de los acontecimientos termina convirtiéndose en una de las principales señas de identidad de la película.

Sin embargo, las dificultades aparecen cuando la película tiene que sacar verdadero partido a la intriga que ha ido construyendo. En ese terreno, Las ciegas hormigas no termina de dar el paso definitivo. La tensión acumulada a lo largo del relato no desemboca en una resolución que esté a la altura de las expectativas creadas y el 'thriller' pierde intensidad precisamente cuando debería alcanzar su punto máximo. Al final, queda la sensación de que todo el riesgo y todo el esfuerzo puestos en aquel robo de carbón no han servido para conseguir el resultado esperado.

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