Edina es una intelectual de mediana edad que acude a un salón de belleza para hacerse una depilación integral de bikini. Lo que empieza como un acto normal, pronto se transforma en una experiencia incómoda. A medida que el procedimiento avanza, el dolor físico actúa como detonante de una introspección, obligándola a enfrentarse a emociones que había mantenido reprimidas durante años. En ese espacio íntimo y cotidiano, su parte racional se rompe, permitiéndole reconectar con una conciencia olvidada y con aspectos de sí misma que no quería reconocer.