Andrea (Natalia Oreiro) acude por primera vez a la prisión donde ha sido encarcelado su hijo, descubriendo la larga fila de mujeres que esperan cada semana para poder abrazar a sus seres queridos. En un inicio, se siente totalmente ajena a este entorno hostil y arrastra sus propios prejuicios. Sin embargo, el contacto con las demás madres, esposas e hijas le revelará una inesperada y sólida red de apoyo basada en experiencias compartidas, que transformará su dolor en una muestra de dignidad y resiliencia. Dirigido por Benjamín Ávila e inspirado en la historia real de la activista Andrea Casamento, este emotivo drama expone con sobriedad las consecuencias de un sistema que no solo castiga a los presos, sino también a quienes cumplen una condena emocional fuera de los muros sin haber cometido ningún delito.