El 25 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil española, el Mercado Central de Alicante es bombardeado a las 11 de la mañana, dejando más de 300 muertos. Ese día, los pescadores regresan con redes casi vacías y el hambre se siente en cada rincón.
Un hombre desconocido compra unas sardinas y las regala a unos niños, sembrando el rumor de una gran pesca que pronto llegaría al mercado. La noticia se extiende y atrae a la multitud. La esperanza, el hambre y la inocencia se cruzan en los instantes previos a la tragedia, cuando la vida cotidiana se interrumpe brutalmente por la violencia de la guerra.