El 9 de abril de 1940, el coronel Birger Eriksen, de 64 años, está al mando de la fortaleza de Oscarsborg, un punto estratégico que todos los barcos deben atravesar para llegar a Oslo.Mientras la Segunda Guerra Mundial avanza y las tensiones en Europa alcanzan un punto crítico, Eriksen se enfrenta a una responsabilidad monumental: proteger la capital de Noruega frente a una invasión inminente.