Chica quinqui es un debut sorprendente que respira autenticidad y fuerza desde el primer fotograma. La película no se limita a revisitar el imaginario del cine quinqui de los 80, sino que lo reinterpreta con mirada contemporánea, femenina y profundamente emocional.
Lo mejor de la película, las dos protagonistas, Luth Inat y Olga Navarro y la cuidada dirección de su directora, Alicia Bel. Este fantástico trío ha conseguido hacer veraz esta historia que te sorprende hasta el final. El resto del elenco no se queda atrás y ayuda a mantener la narrativa.
Visualmente, la película se sostiene con una estética simple pero muy cuidada. Hay una sensibilidad casi poética en cómo se muestran los momentos de violencia, la ternura y los silencios, que recuerda a lo mejor del cine social europeo, pero con una voz propia y arriesgada.
En definitiva, Chica quinqui no es solo un homenaje a un género olvidado, sino una actualización valiente que dialoga con nuestro presente. Una película con garra, sensibilidad y mirada única, que marca a Alicia Bel como una directora a seguir muy de cerca y a sus dos jóvenes protagonistas, que, espero, lleguen muy lejos.