En el año 2000, España ganó el oro olímpico de baloncesto en los Juegos Paralímpicos de Sídney, pero detrás de la victoria se esconde uno de los mayores fraudes deportivos.
De los doce jugadores del equipo, solo dos tenían alguna discapacidad, mientras que la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales (FEDDI) manipuló la situación para obtener subvenciones y patrocinios. Ramón Torres Soto, uno de los jugadores engañados, narra esta impactante historia de engaño y codicia en el deporte.