En los años 90, un joven fanático del grupo Wu-Tang Clan sueña con acercarse a sus ídolos musicales. Con enorme determinación, Tarik Azzougarh (Cilvaringz) logra abrirse paso hasta integrarse en el círculo íntimo del colectivo. Durante este proceso, el rapero y productor de origen holandés-marroquí es apadrinado por RZA. Su estrecha relación con el grupo lo lleva a realizar giras internacionales junto a sus propios héroes. Impulsado por su ambición, el músico concibe la grabación del polémico álbum Once Upon a Time in Shaolin. La obra de 31 canciones se produce como una única copia física para reivindicar el valor intrínseco de la música. El exclusivo disco desata un intenso debate sobre la tecnología, la creación artística y la propiedad. Su posterior subasta pública convierte a este artefacto en una de las obras más controvertidas de la historia.