Jacqueline, de 85 años, vivió una vida intensa como piloto acrobática, guionista publicitaria, pintora aficionada y viajera. Al decidir solicitar la muerte asistida, lo hace con mucha lucidez, entendiendo su fin como una elección coherente con su manera de vivir. Acompañada por Rosalía, su cuidadora, quiere documentar el proceso para explorar y dar sentido a la experiencia. El documental sigue su camino hasta el final, dando lugar a una reflexión íntima sobre la dignidad, la libertad de elección y la vida vivida con pasión y conciencia.