La película habla de la pandemia de COVID-19 desde distintas perspectivas personales, que influyó en que muchos planos y escenas se diseñaran para mostrar la intimidad y el impacto emocional del confinamiento.
El rodaje comenzó el 15 de mayo y terminó el 24 de mayo de 2020, justo en pleno confinamiento y con protocolos especiales por el COVID-19.