El proyecto se grabó justo antes de una operación de menisco del músico, añadiendo un toque íntimo.
Como parte del lanzamiento, se estrenó también una nueva canción asociada al documental, que actúa como banda sonora simbólica de la película.
Es el primer largometraje como directora de Anuska Ariztimuño, que había dirigido cortometrajes.