Lejos de ser un retrato tradicional, este documental se centra en la personalidad magnética y el talento actoral del único intérprete capaz de crear un estilo propio: el denominado "landismo". La película ofrece una exploración profunda de su técnica, su vida privada y su influencia en la historia del cine, recuperando incluso episodios significativos de los últimos años de su carrera. Su valor como testimonio es notable, gracias a entrevistas directas con Alfredo Landa y a los relatos de familiares, amigos, críticos, directores y colegas. La narración está diseñada para resonar tanto con quienes crecieron viendo sus filmes como con nuevas generaciones que aún descubren su legado.