La ópera prima de Bàrbara Farré narra la historia de Atenea, una niña que se enfrenta al vértigo de crecer y al temor profundo de quedarse sola en un mundo que empieza a resultarle incierto. A través de su mirada, la película explora el delicado tránsito entre la infancia y la adolescencia, ese instante en el que la imaginación aún es refugio, pero la realidad comienza a imponerse con fuerza. La directora construye un universo simbólico y evocador en el que los miedos infantiles adquieren forma y presencia, y donde lo mágico y lo cotidiano conviven para hablar de la pérdida, la identidad y la necesidad de aprender a soltar. Con una puesta en escena sensible y poética, la película convierte el proceso de madurar en un relato íntimo y universal, invitando al espectador a reconectar con sus propios temores y recuerdos de infancia.