Cuando una disputa entre conductores deja a su hijo al borde de la muerte, un padre se ve arrastrado a una espiral de desesperación y autodestrucción. Lo que comienza como un intento de enfrentar la injusticia se convierte rápidamente en una obsesión por la venganza, consumiéndolo física y emocionalmente mientras sus relaciones y su vida cotidiana se desmoronan. A medida que la sed de justicia se intensifica, el hombre se enfrenta a decisiones cada vez más extremas, poniendo en riesgo no solo a quienes considera responsables, sino también a sí mismo y a quienes ama. La historia explora los límites del dolor, la culpa y la obsesión, mostrando cómo un solo momento de violencia puede desencadenar consecuencias devastadoras e irreversibles, llevando al protagonista a confrontar la delgada línea entre la justicia y la autodestrucción.