Miguel Poveda inicia una travesía profundamente personal siguiendo la estela de Federico García Lorca, no desde la admiración convencional, sino como un proceso de autodescubrimiento. A lo largo de varios años, recorre enclaves clave en la vida del poeta —Granada, Madrid, Cadaqués, Montevideo y La Habana— con la intención de rescatar lo que el tiempo ha difuminado y, al mismo tiempo, comprender su propia identidad. En este recorrido, la música, la literatura y el recuerdo se funden en una conversación constante entre épocas. Enlorquecido retrata el vínculo invisible entre dos creadores marcados por la sensibilidad, el impulso artístico, la diferencia y el arte entendido como forma de resistencia.