Este largometraje continúa la exhaustiva investigación sobre la multinacional aeroespacial Boeing, exponiendo cómo la corporación presuntamente prioriza los beneficios económicos sobre la seguridad de sus pasajeros. La trama se adentra en las entrañas de la fábrica del 787 Dreamliner en Charleston, donde diversos empleados confiesan su temor a volar en sus propios aviones. A través de los testimonios de figuras clave como los inspectores y gerentes de calidad Merle Meyers, Roy Irvin y Sam Mohawk, el filme saca a la luz el alarmante uso de piezas de desguace y deterioradas en las aeronaves. Inspirados por el legado del fallecido denunciante John Barnett, estos profesionales detallan las duras represalias y tácticas de intimidación que sufrieron por reportar fallos, conectando estas negligencias con incidentes reales como el desprendimiento de un panel de fuselaje en pleno vuelo de Alaska Airlines en 2024.
