Durante los años de la peste en la Francia del siglo XVII, el carismático y rebelde sacerdote Grandier (Oliver Reed) lidera la parroquia autónoma de Loudun. Ante la ambición del Cardenal Richelieu por someter la ciudad al control centralizado, el poder eclesiástico trama su destrucción. Para lograrlo, las autoridades se aprovechan de la obsesión reprimida de Sor Juana (Vanessa Redgrave), una monja jorobada perturbada por sus deseos hacia el cura. Falsamente acusado de pactar con el demonio para corromper a las religiosas de un convento ursulino, el sacerdote se convierte en el blanco de graves cargos. La manipulación de los rumores desencadena una vorágine de histeria colectiva y frenesí reprimido entre las monjas de la comunidad. Bajo la justificación de liberar a las jóvenes de supuestas posesiones, los clérigos llevan a cabo perturbadores e invasivos exorcismos. En medio de la violencia y la profanación institucional de la fe, Grandier (Oliver Reed) se mantiene firme en la defensa de su comunidad y sus convicciones. De este modo, el juicio al religioso expone el choque trágico entre la espiritualidad individual y la manipulación política de la religión.