Sáhara, una talentosa florista de humor afilado y mirada desencantada, lleva años protegiéndose detrás de la ironía para no enfrentarse a una idea que considera inevitable: que el amor dura tan poco como las flores que vende cada día. Ciro, un mensajero que recorre Madrid en bicicleta sin detenerse jamás demasiado tiempo en ningún lugar ni en ninguna relación, arrastra la convicción de que enamorarse siempre termina dejando cicatrices. El azar provoca un caótico encuentro entre ambos en medio del ritmo frenético de la ciudad, y desde entonces sus vidas empiezan a entrelazarse de maneras inesperadas. Entre recorridos imposibles, equívocos constantes y una falsa identidad que Ciro acaba manteniendo casi por inercia, la conexión entre ellos irá creciendo pese a todos sus intentos por evitarlo.