La novena entrega de esta antología de terror explora una siniestra conexión entre la música y el horror. A través de varias historias interconectadas, la trama revela el poder destructivo del sonido y el ritmo. Las frecuencias sonoras se manifiestan como fuerzas capaces de atormentar, poseer y destruir a las víctimas. La narración sumerge a los personajes en un oscuro universo dominado por el suspense psicológico. A medida que la música avanza, siniestras manifestaciones vinculadas al horror cósmico comienzan a desatarse. Las perturbadoras melodías arrastran a los protagonistas hacia una espiral de perturbación física y mental. El metraje despliega un violento festival de efectos prácticos y abundante 'splatter' a lo largo de cada cinta. De este modo, la película conforma una macabra "mixtape de pesadillas" donde la música es la principal amenaza.