A principios de 1936, Miguel Varga Arnaiz dejó a su familia en Tolosa para regresar a San Millán de Lara, su pueblo natal en Burgos. Durante la Guerra Civil española, su familia recibió la versión oficial de que Miguel había muerto luchando en el frente. Décadas después, la recuperación e identificación de sus restos reveló que en realidad fue ejecutado. Con el fin de esclarecer el secreto familiar, la cineasta Izaskun Arandia y su padre Manu emprenden un viaje en autocaravana a Burgos. El documental adopta el formato de una road movie con elementos de wéstern al recorrer los escenarios clave e interrogar a allegados. La obra integra además cuidadas secuencias de animación en blanco y negro para recrear los últimos meses de vida de Miguel. Esta propuesta rinde homenaje a las personas desaparecidas durante el conflicto y reflexiona sobre la memoria histórica.