Mateo (Eduard Fernández), un arrocero tradicional, vive aferrado a la amenazada isla de Buda en el Delta del Ebro. Este territorio protegido y de gran valor ambiental se encuentra condenado a desaparecer. El progresivo e imparable aumento del nivel del mar amenaza con engullir por completo su hogar. A pesar del peligro inminente, el agricultor se resiste a abandonar sus raíces y la esencia de su vida. Ante la adversidad, personas procedentes de mundos aparentemente opuestos coinciden en la isla. Juntos unen sus fuerzas para emprender una firme resistencia en defensa de su legado y su tierra. Esta convivencia compartida los impulsa a luchar unidos por conseguir lo que parece imposible.