En abril de 2015, en la aldea gallega de Pazos, Isabel Fuentes queda al borde de la muerte tras sufrir un brutal ataque en su casa. Aunque el asalto en el hogar se atribuye inicialmente a unos ladrones, las circunstancias del suceso despiertan inmediatas sospechas. El sargento de la Guardia Civil encargado del caso intuye de inmediato que la versión de los hechos no cuadra. Ante el evidente peligro que acecha a la víctima, el agente intenta activar medidas para protegerla de una nueva agresión. Sin embargo, tras treinta y siete días de estancia hospitalaria, un trágico desenlace sacude la habitación donde se recuperaba. La mujer es vilmente asesinada dentro del propio hospital, confirmando las graves alertas sobre su seguridad. A través de testimonios de investigadores, médicos, familiares y periodistas, se analiza el colapso de las medidas de tutela. De este modo, el relato expone las deficiencias del sistema que impidieron evitar la tragedia y proteger a la víctima.