No sé qué tiene, pero me gusta.
Con 'Boxcar Bertha', Scorsese da oficial inicio a lo que yo llamo, su "cine de disparos". Cine más directo, más definido y con más acción. La presencia de la biblia vuelve ser notable, al igual que el sexo y el desnudo. Y honestamente, no sé si lo hace como provocación, como desarrollo entre personajes, o como exposición de alguna idea moral.
Al mismo tiempo, Scorsese se adentra poco a poco en el cine político. Me resulta difícil no pensar en 'Metrópolis' por su lucha de clases. Los obreros son oprimidos que han de organizarse, resistir y reclamar. Paradójicamente, más tolerantes a cuanto a términos sociales.
La narrativa es mucho más directa y lineal que '¿Quién llama a la puerta?'. Aquí no se pretende desorientar. La historia es mucho más accesible. El montaje es más culpable que el guion, con un estilo más convencional. La imagen a veces se queda sola con el silencio de los diálogos, pero acompañada de la música. Es tan insistente que se me hace cansada a veces.
Voy conociendo poco a poco a la cuádrupla principal, y gracias a eso, voy sintiéndome parte del grupo. Funcionan espléndidamente bien en conjunto. David Carradine, Barry Primus y Bernie Casey son completamente disfrutables en pantalla, aun pareciendo incompatibles entre ellos inicialmente. Barbara Hershey es quien impone con claridad. Su interpretación es natural, humana y comprensible. Es efectiva tanto en soledad como en compañía. Sostiene gran parte del peso emocional. Es la protagonista y Scorsese lo deja muy claro.
Las últimas secuencias son lo más incómodo. Hay una sensación de espera, de anticipación de algo que no llega. Es precisamente esa ausencia lo que da fuerza aun pareciendo estar vacía. Funciona porque lo que debería estar o haber, ni lo está ni lo hay.
No es una película perfecta, pero sí muy útil para entender cómo funcionará la dirección de Scorsese conforme desarrolla su gran filmografía.