Batman y Robin
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1,4
260 notas

25 Críticas del usuario

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cine
Un visitante
1,0
Publicada el 21 de octubre de 2018
Hay algo peor que Batman Forever? oh si, aqui nos traen está basura cinematográfica, de las peores películs de super heroes, esque es incluso peor que Batman Forever, y eso ya es decir mucho, otra perdida de tiempo.
cine
Un visitante
1,0
Publicada el 9 de octubre de 2018
Batman y Robin, el cuarto de la serie, es ligeramente mejor que el tercero, y me refiero a un poco, por milímetros. El apocalipsis del pop a gran escala me provocó algunas risas. Pero esta franquicia se ha vuelto agresivamente insatisfactoria. ¿Por qué construir conjuntos caros si apenas los vislumbramos? ¿Por qué escenificar grandes piezas de acción si no podemos ver qué está pasando? ¿Por qué la edición es tan llamativa, las composiciones tan chillonas y desordenadas, que no sabemos dónde mirar o qué estamos viendo? ¿Por qué?

Joel Schumacher hace una película de Batman arrojando un lote de nuevos personajes al estofado y revolviéndolo vigorosamente, dejando a los pobres actores que luchen por el espacio de los codos. La película está casi terminada antes de que Alicia Silverstone se ponga su disfraz de Batgirl; incluso entonces, ella no hace mucho, excepto intercambiar algunas patadas con la zorra invitada, Poison Ivy (Uma Thurman), que también hace poco, excepto soplar afrodisíacos a hombres indefensos. Haciendo pucheros y vamping en una forma postmoderna en blanco, Thurman parece aturdido por los conjuntos; Fox Force Five podría haber sido mejor que esto.

Entre los juguetes para niños de Ivy se encuentran Batman (ahora George Clooney) y Robin (todavía Chris O'Donnell), que se pelean por ella cuando no están luchando contra el gran Arnold Schwarzenegger, calvo y azul. Como Mr. Freeze, que quiere cubrir Gotham City con hielo, Arnie se presenta con una gran actuación cómica; se relaja y se divierte mucho, especialmente cuando obliga a sus temblorosos secuaces a cantar el tema "Snow Miser". Y tiene uno de los momentos verdaderamente buenos de la película, cuando el Sr. Freeze hace una pequeña escultura de hielo de su esposa enferma y, lamentablemente, mira cómo gira. Pero incluso Arnie está descongelado por 6.000 cojas de una sola línea ("Vamos a patear un poco de hielo").

Clooney, un genial actor normal, hace un Batman plausible y un Bruce Wayne mejor que Val Kilmer. En cuanto a O'Donnell ... bueno, se esfuerza mucho. Sigo pensando que Winona Ryder o Fairuza Balk habrían hecho una gran maravilla de Girl Wonder, como en Batman: The Dark Knight Returns, de Frank Miller. Tal como está, hay tantos bebés aquí (Uma, Alicia, la prescindible Elle Macpherson y Vivica A. Fox) que el estudio parece estar refutando nerviosamente la vieja teoría de Batman-and-Robin-are-gay. Si es así, ¿por qué todos los fabulosos pezones y piezas de látex?

Batman y Robin son tan exagerados que es tentador rendirse y dejar que te ayude. Joel Schumacher ha convertido sin ayuda esta serie en golosinas para los niños de diez años que exigen un estimulante azulado después de otro; Si las películas de Burton eran maníaco-depresivas, Schumacher sufre de un trastorno por déficit de atención.
cine
Un visitante
1,0
Publicada el 24 de agosto de 2018
Batman y Robin, el cuarto de la serie, es ligeramente mejor que el tercero, y me refiero a levemente, en milímetros. El apocalipsis popular a gran escala me hizo reír. Pero esta franquicia se ha vuelto agresivamente insatisfactoria. ¿Por qué construir conjuntos costosos si apenas los vislumbramos? ¿Por qué escenificar grandes acciones si no podemos ver lo que está pasando? ¿Por qué la edición está tan nerviosa, las composiciones tan llamativas y desordenadas, que no sabemos dónde mirar o qué estamos mirando? ¿Por qué?

Joel Schumacher hace una película de Batman tirando un lote de nuevos personajes en el guiso y revolviéndolo vigorosamente, dejando a los actores pobres para luchar por el codo. La película casi ha terminado antes de que Alicia Silverstone se suba a su disfraz de Batgirl; incluso entonces, ella no hace mucho, excepto intercambiar unas patadas con la zorra invitada, Poison Ivy (Uma Thurman), quien también hace poco excepto golpear afrodisíacos a hombres desventurados. Haciendo pucheros y vampándose en una forma posmoderna en blanco, Thurman parece aturdido por los conjuntos; Fox Force Five podría haber sido mejor que esto.
cinecritico
cinecritico

49.516 usuarios 340 críticas Sigue sus publicaciones

1,5
Publicada el 30 de abril de 2018
como lo digo, almenos que en los años venideros se curren más a batman estás películas ya podrían quedar a la arruina.
Julián B
Julián B

60 usuarios 32 críticas Sigue sus publicaciones

1,0
Publicada el 17 de marzo de 2018
Claro está que es fácil apoyarse en la victimización cuando un mundo tan vasto en enriquecimiento nos depara en una actualidad en auge fílmico. Tim Burton, en su momento, no tuvo complejo alguno en encarnar su versión cinematográfica del héroe murciélago, y sin ir más lejos, tuvo el descaro de ir más allá y brindar una secuela que, según entendidos, incluso era mejor que su predecesora. Y todo esto crece a posteriori pues, siendo justos, los cómics ya dejan sentada una base de la cual afirmarse, y queda a juicio de uno cómo interpretarla y llevarla a cabo. No quiero dar a entender que Joel Schumacher sea un burro ante la interpretación de su mundo gótico, vamos, con dos dedos de frente esto no lo piensa cualquiera. Pero esto no sienta que uno, a veces, no se pueda equivocar, y de qué manera.

Desde siempre que Batman ha sido la fuente de inspiración de, me animo a decir, que la mayoría de los individuos insertados en el universo comiquero. Un hombre que hace frente a sus temores, supera la barrera de la frustración y sale adelante resplandeciendo una figura de admiración y respeto, siendo uno de los más brillantes genios que puedan haber existido jamás. Claro, y no olvidemos su gran fortuna. Pero (malditos peros, cuando no arruinando nuestras existencias) todo tiene una contracara, y sí, incluso la tiene Batman y compañía. El superhéroe favorito de la inmensa mayoría no tenía por qué ser ajeno a la humillación, y así, es como de una muy floja pero seductora Batman: Forever, pasamos a un producto que, no sólo se arriesga a ser catalogado como peor, sino que en todo su esplendor podría ser considerado como una parodia descarada y maliciosa del superhéroe de Ciudad Gótica.

Quizás a la larga muchos consideramos perdonar la gravedad de Forever. A ver, lejos de ser perfecto y hasta buena, tenía su encanto. Jim Carrey siempre nos deleita con su humor, y aunque esta vez exageró, no podemos negar que tuvo cierto apego a su papel. Ni de cerca le llenó los zapatos, pero fue medianamente pasable. Mientras que Tommy Lee Jones también hizo lo suyo y se puede llegar a decir que tuvo un acercamiento bastante notable hacia su personaje, aunque en el mismo caso que Carrey, sufrió las consecuencias de su flojísimo lineamiento argumental. Ahora bien, Schumacher parece haber hecho caso omiso al descontento, y para redoblar la apuesta, subió de tono a todo lo que definitivamente estaba mal en Batman: Forever, haciéndolo quedar en ridículo a George Clooney (seguro que luego de ver su penosa interpretación muchas damas ya no lo habrán visto con los mismos ojos) y ni hablar del grotesco trabajo de un Arnold Schwarzenegger totalmente hundido en lo más bajo que pudo caer en toda su carrera. Por los demás, no nos tomemos las molestias de escribir más. No podemos echar culpas a mansalva cuando el sustento que toda cinta debe tener no se hallan presentes en esta burda adaptación.

A fin de cuentas, no todo es en vano. Tanto tiempo transcurrido desde su estreno parece haber alivianado el clima. George Clooney continuó con su brillante carrera, a Schwarzenegger nada le afectó seguir dispuesto a la acción desenfrenada a la par de otros amantes de la adrenalina, Uma Thurman no se vio prohibida a rechazar la mano de Quentin Tarantino en Kill Bill y Schumacher se dio el lujo de trabajar junto a otras bestias del ámbito cineasta. Lamentable la decaída de Alicia Silverstone y Chris O'Donnell, pero supongo que uno también es culpable de lo que le ocurre a la larga. En cuestión, Batman y Robin no es una película del montón, sino que es de esas que ni siquiera pueden pasar al olvido de lo mala que es. Aunque hoy en día, verla no representa un dolor visual, sino más bien una cruda comedia de lo que sería Batman y su Ciudad Gótica en un universo paralelo que jamás quisiéramos visitar.
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