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bamby
286 usuarios
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4,0
Publicada el 24 de mayo de 2010
Me gusto mucho esta película. Un genero que disfruto mucho siempre es el de las comedias romanticas en las que no tienes que darle muchas vueltas al argumento, hora y media total de desestreses, con un guión fácil pero a la par que inteligente. la típica historia de chico encuentra chica y chica encuentra chico y, tras un despliegue de humor y ropa de alta calidad (esto no tiene por qué ser imprescindible, pero ayuda, je je) nos encontramos con el vestido que toda mujer ansía desde que nace hasta que se casa. Es ese vestido el mas importante y más divertido en este caso. Recomendable si no quieres mas que pasar el rato. Eso sí, no hay que buscarle 3 pies al gato y esperar ver algo realmente trascendental porque aquí no lo vas a encontrar. Pero si deseas reírte y estar entretenido, es una cinta muy recomendable.
La premisa podría haber dado bastante más juego: una mujer que ha sido dama de honor veintisiete veces, siempre pendiente de las bodas y de la felicidad de los demás, mientras su propia vida sentimental permanece completamente estancada.
Hasta ahí, bien.
El problema es que la película hace prácticamente todo lo que uno espera que haga desde el minuto uno.
Y exactamente como uno espera que lo haga.
Jane es buena.
Demasiado buena.
Ayuda a todo el mundo.
Nunca dice que no.
Está enamorada del hombre equivocado.
Aparece otro hombre que, evidentemente, será importante.
Hay una hermana que complica las cosas.
Hay secretos.
Hay malentendidos.
Hay una discusión.
Hay una reconciliación.
Y, por supuesto, hay bodas.
Muchas bodas.
No tengo ningún problema con que una comedia romántica utilice las convenciones del género. Algunas de las mejores lo hacen.
El problema aparece cuando no hay nada más.
Aquí el guion parece construido a partir de piezas tomadas de otras comedias románticas y colocadas exactamente donde corresponden.
Ni siquiera intenta sorprender.
Katherine Heigl tiene suficiente presencia y simpatía como para hacer que Jane resulte algo más agradable de lo que está escrita.
Pero el personaje termina cansando.
No porque sea una mala persona.
Precisamente porque está construida para ser demasiado sacrificada, demasiado comprensiva y demasiado incapaz de enfrentarse a nadie.
Durante buena parte de la película quieres que deje de organizar la vida de los demás y haga algo con la suya.
Y tarda muchísimo.
James Marsden aporta algo más de energía, pero tampoco dispone de un personaje especialmente interesante. Su relación con Jane sigue prácticamente todos los pasos obligatorios del género.
Primero se molestan.
Luego hablan.
Después empiezan a entenderse.
Y ya sabemos perfectamente hacia dónde vamos.
Eso mata buena parte de la comedia.
Porque si sabes qué va a pasar, todavía puedes disfrutar de cómo ocurre.
Pero aquí tampoco hay demasiada imaginación en el camino.
La película intenta extraer humor de los vestidos imposibles, de las bodas, de las situaciones incómodas y del caos sentimental de Jane.
Algún momento funciona.
Pero son pocos.
La mayoría de los gags parecen demasiado calculados y la historia se vuelve progresivamente más empalagosa.
También hay algo bastante antiguo en la forma en que entiende a su protagonista.
La vida de Jane parece estar organizada alrededor de encontrar al hombre correcto, casarse y conseguir finalmente la boda que lleva años preparando para otras personas.
Todo gira alrededor de eso.
Y aunque entiendo perfectamente que esa sea la fantasía romántica que propone la película, habría sido bastante más interesante que Jane encontrara algo de identidad propia antes de llegar hasta ahí.
Porque su problema no es realmente que no tenga pareja.
Es que ha construido su vida alrededor de las necesidades de los demás.
Ahí había una comedia bastante mejor.
Pero 27 vestidos prefiere convertirlo todo en otro recorrido hacia el altar.
Y llega un momento en que el azúcar empieza a pesar.
Katherine Heigl hace lo que puede.
Tiene carisma.
Tiene buena presencia para este tipo de comedia.
Incluso consigue que algunos momentos tengan cierta gracia.
Pero una actriz no puede inventar lo que el guion no tiene.
Y aquí faltan sorpresa, personalidad y bastante humor.
No es desastrosa.
Simplemente es exactamente la película que parece.
Ligera.
Previsible.
Muy superficial.
Y bastante tonta.
Una de esas comedias románticas que puedes ver sin esfuerzo y olvidar casi con la misma facilidad.