Cuando Dario Argento participo en Masters Of Horror, parecía un buen augurio para demostrar que el director aún tenía bastante que ofrecer. Pudo al fin concluir la trilogía de The Three Mothers, pero Mother Of Tears no fue una conclusión tan épica como se esperaba. Ahora con Giallo intentó retornar a una parte de aquello que lo hizo famoso. No era una garantía segura dado que el estilo de Argento experimento un cambio, pero esta película tiene algo de ese cine que caracterizo al director en su época dorada. Hay que reconocer primero que el título y a promoción que tuvo la película fueron algo engañosos. Así como Mother Of Tears fue vendida como el épico final de la trilogía iniciada con Suspiria, Giallo se vendió como si fuera algo que fuera a revivir los primeros giallos de Argento. El título no solo se refiere a ese género cinematográfico, sino más bien a la apariencia del asesino principal. En esta película el asesino no es muy misterioso y para nada incógnito como suele ser común en las películas de Argento. Desde luego identidad permanece en las sombras, pero no por mucho tiempo. Esto pudo llegar a ser una desilusión para los fanáticos de las primeras películas del director, pero el personaje resulta ser uno de los más interesantes del cine de Argento. Tras conocer su rostro, se va descubriendo un poco más sobre él. Los datos que la película brinda son pocos, pero suficientes para entender quién es. Es un monstruo con un motivo claro para destruir la belleza de sus víctimas. Debido a su condición y apariencia, sufrió bastante en su infancia y eso despertó en él un desprecio por la belleza. Para este individuo la belleza es algo feo y las brutalidades que comete las ve como algo hermoso. Es un personaje con un historial que hubiera sido interesante conocer más. Un buen aporte hubiera sido que declarar que su fealdad no le permitió conocer el amor hacia las mujeres y que eso pudo provocar su repudio hacia las mujeres hermosas. Los escenarios donde había dejado los cuerpos de sus víctimas son pistas que hacen que los protagonistas adivinen la vida pasada de este asesino. La película solo toma en cuenta uno de estos escenarios y hubiera sido necesario conocer los demás.
Aunque la película no la mucha prioridad al suspenso y el misterio del asesino, se centra bastante en el lado policial. Esto siempre fue otro elemento importante en el giallo y es algo que la película mantiene. Al igual que The Card Player, la película actúa como un relato policial. Se enfoca tanto en la captura de Celine como en la investigación por intentar encontrarla. Hay un balance entre el policial y el horror que funciona de manera correcta. Desde luego que tiene una narrativa más simple que lo visto en las películas más populares de Argento, pero funciona bastante bien y es coherente. Así como hay un asesino bien logrado, hay un protagonista que funciona como su contraparte. Enzo Avolfi es sin duda uno de los mejores personajes policiales de una película de Argento. No solo porque es un policía astuto, sino porque es alguien que vive marcado por oscuro pasado. Enzo funciona como una contraparte del asesino amarillo porque es alguien que también mató a una persona en el pasado. Enzo fue testigo de la muerte de un ser querido y recurrió a la venganza, pero eso le dejo una marca. Debido a lo que él hizo en el pasado, Enzo sabe lo que es ser un asesino. Él entiende lo que es ser eso y por eso resulta ser el oficial indicado para resolver este tipo de casos. Lo único que la película no explica del todo es quién es la persona responsable de la muerte de su madre y por qué lo hizo. Solo la sipnosis oficial lo explica. No parece ser algo importante, pero eso hubiera sido bueno de incluir para entender el cambio que Enzo sufrió tras sostener un cuchillo. Existe una oscuridad adentro de Enzo que la película no indaga, pero se puede sentir. Esto hace que haber puesto a Adrien Brody en el rol del inspector y del asesino al mismo tiempo fuera una decisión correcta. Claro que esto se debió a problemas que provocaron constantes cambios de actores antes del rodaje. Ver a dos personajes diferentes interpretados por un mismo actor en una película de Dario Argento fue algo muy inusual de ver. Pero funciono bastante bien y Adrien consiguió interpretados a estos dos personajes como si fueran las dos caras de una misma moneda. No es un concepto del doppelganger como se vio en Tenebrae, pero aporta algo nuevo al mundo de Argento. El maquillaje de Sergio Stivaletti consiguió hacer que Adrien luciera irreconocible al momento de interpretar al asesino y fue lo que estuvo mejor trabajado. La película desde luego tiene buenos efectos de maquillaje, es solo que Argento decidió bajar un poco el nivel del gore y no recurrir a un nivel tan extremo como en Mother Of Tears. La intención era que esto se sintiera como un giallo sin depender tanto de la violencia extrema. La película es demasiado convencional para verla como un giallo, pero algo de ese género está presente. Hay referencias implícitas y visuales hacia algunos de los giallos más conocidos de Argento. Pueden pasar desapercibidos y no llegar a notarse, pero conociendo el estilo narrativo o visual del director, se pueden llegar a identificar algunas cosas. El flashback de Enzo siendo niño tiene algo de Profondo Rosso y la última confrontación en el tejado recuerda al final de Il Gatto A Nove Code. El homenaje al giallo está presente, pero hay que tener buen ojo para identificar las referencias porque no son tan obvias como en Mother Of Tears. Para hacer el final de la película menos obvio o predecible, Argento le dio un giro inesperado que funciona bastante bien. La conclusión de la película es similar a la de Sette Note In Nero y fue una manera bastante intrigante de terminar la trama. Es un giro que había sido usado solo por Lucio Fulci y fue bueno que Argento recurriera a ese giro para darle a Giallo un final más fresco.
Giallo no fue lo que la mayoría esperaba en su momento, pero es una película que fue bastante subestimada. Se hizo un giallo con un enfoque más convencional y puede que merecía ser algo mejor. Pero da la talla suficiente para considerarse otra más de Argento. Tiene su estilo, aunque más simplificado. El elenco es pequeño, pero bastante prolijo. La música de Marco Werba no es como la de Claudio Simonetti, pero fue adecuada para la película. Resulta que Giallo tiene suficientes cosas buenas para decir que es una buena película. Es solo que las exigencias de quienes alaban sus obras más conocidas no les hizo entender que el estilo de Argento cambio y ya no era lo mismo que antes. Claro que Giallo no es tan grande como L'Uccello Dalle Piume Di Cristallo o Terror At The Opera, pero está casi a la par de Il Gatto A Nove Code, Tenebrae y Mother Of Tears. Giallo es sin duda una buena película y pudo haber servido como un buen cierre a la carrera cinematográfica de Dario Argento. Mi calificación final para esta película es un 8/10.