Dirigida conjuntamente por Olivier Ducastel, autor de varios cortos y documentales, y el guionista Jacques Martineau. La historia retrata la enfermedad del SIDA en forma de musical, recordando a otras películas como On connaît la chanson o Trabajos de amor perdidos.
Se presentó en la Sección Oficial del Festival de Cine de Berlín 1998 y en el Festival de Sitges, donde consiguió una Mención Especial del Jurado.
Inicialmente la película fue titulada Olivier a le SIDA.