¡La novia! es exactamente lo que muchísima gente dice echar de menos en el cine "comercial", una película con personalidad, con riesgo, con imágenes potentes, con un tono propio y con ganas de hacer algo distinto. Y, sin embargo, en cuanto aparece una propuesta que se sale un poco del molde, una parte del público se lanza a despedazarla no por lo que la película hace, sino por lo que representa para ellos, algo que no encaja en sus expectativas, en su idea del canon o en sus prejuicios ideológicos.
La película no será una obra maestra incontestable, pero sí es un producto enormemente disfrutable, vivo, original y con una energía rarísima de encontrar hoy. Tiene fuerza visual, tiene carácter, tiene humor, tiene intensidad, y sobre todo tiene el valor de no parecerse al resto. Se pasa volando, no aburre, propone imágenes y momentos realmente memorables, y deja la sensación de haber visto algo con pulso, no otro artefacto prefabricado y sin alma.
Lo más llamativo de la recepción que está teniendo es que muchas críticas apenas hablan de cine. En lugar de analizar la puesta en escena, el tono, el ritmo, las interpretaciones o la propuesta formal, prefieren atrincherarse en tres comodines bastante pobres:
1. Rechazo al enfoque feminista,
2. Vigilancia obsesiva de la fidelidad al mito y
3. Comparaciones facilonas con otras obras o personajes.
Es decir, en vez de mirar lo que la película es, se la castiga por no ser lo que algunos querían que fuese. Y eso no es crítica, eso es una pataleta. Que están muy de moda entre los usuarios de filmaffinity.
Hay algo especialmente cansino en esa actitud de “esto no respeta a los clásicos”, ¡como si adaptar un mito consistiera en embalsamarlo!. Precisamente si un relato sigue vivo es porque permite relecturas, desplazamientos, excesos, contradicciones y apuestas nuevas. Lo verdaderamente aburrido sería repetir lo de siempre con solemnidad de escaparate y esperar aplausos por obediencia. Aquí, al menos, hay una mirada, una apuesta estética y una voluntad de jugar con el material. Y eso ya vale bastante más que muchas películas supuestamente “respetuosas” que no transmiten absolutamente nada.
También resulta bastante transparente cuando ciertos espectadores disfrazan de análisis cinematográfico lo que en realidad es simple incomodidad ideológica. En cuanto una película introduce determinadas lecturas o sensibilidades, algunos ya no valoran si está bien filmada, bien interpretada o si funciona como experiencia; directamente activan el piloto automático y la reducen a una etiqueta. Es una forma perezosa de mirar cine, y bastante limitada.
En definitiva, ¡La novia! no será para todo el mundo, pero eso no la convierte en un desastre. Afortunadamente, las 5 personas que fuimos a verla al cine, cada uno de nosotros con gustos dispares, salimos muy contentos de la sala. Quizás porque no habíamos estado expuestos a la marea de pensamiento borreguil que mucha gente. Es curioso que se estén haciendo un montón de películas y series a partir de la idea de "Mente Colmena", ¿por qué será? En las opiniones de cine actuales se encuentra la respuesta fácilmente. Si no es tu tipo de película, perfecto, no pasa nada. Pero el nivel de rechazo que está despertando dice mucho menos de la película que de cierta incapacidad para disfrutar del cine cuando este se permite ser raro, excesivo, incómodo o simplemente diferente. Mientras auténticos cuadros sin vida son coronados cada año como grandes obras por pura pose, aquí tenemos una propuesta fresca, valiente y muy disfrutable a la que se le está dando con una saña completamente desproporcionada. ¿Cuál será la siguiente?
Mi nota sería de 4 estrellas, pero le voy dar a 5 porque menudo lastre es combatir a tanto turras amargado.