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    Astérix: La residencia de los dioses
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    3,1
    31 notas incluyendo 5 críticas
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    5 críticas de usuarios

    JOSE72
    JOSE72

    Sigue sus publicaciones 15385 usuarios Lee sus 199 críticas

    2,5
    Publicada el 21 de mayo de 2015
    Después de las decepcionantes y estresantes versiones en imagen real de este clásico del Comic casi se agradece esta versión en dibus por ordenador, también se agradece innovar con una historia de lo más real….¿cómo destruir un pueblo? pues con un Boom inmobiliario de toda la vida, vamos como en España .......pero nosotros sin héroes que nos rescaten……………
    Gerardo M.
    Gerardo M.

    Sigue sus publicaciones 3165 usuarios Lee sus 134 críticas

    3,5
    Publicada el 15 de abril de 2015
    ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?

    Antes de que cineastas como Claude Zidi o Alain Chabat mancillasen el buen nombre de Astérix con propuestas cada vez más cutres y acartonadas, los padres del irreductible galo temían claro que sólo la animación bidimensional podía ser realmente fiel a sus icónicas viñetas. Así nacieron joyas como “Astérix el Galo” y, sobre todo, esa obra maestra titulada “Astérix y las doce pruebas”, esta última dirigida por los mismos que a cuatro manos dieran forma y fondo a los personajes del cómic.

    Veinte años han pasado ya desde su última aventura animada, desde aquella floja “Astérix en América” que ya mostraba serios síntomas de desgaste, pero que aún así seguía estando por encima de las adaptaciones con actores de carne y hueso que llegarían unos años después. Los franceses parecen haber aprendido la valiosa lección, como los españoles con Mortadelo y Filemón. La mejor manera de ser fiel al original es volver a la animación, en este caso tridimensional.

    Y el resultado se nota, para mejor. Con “Astérix: La residencia de los dioses”, los personajes de Goscinny y Uderzo vuelven a tener el carisma de sus hermanos en papel. Astérix vuelve a ser el aguerrido protagonista y no el acompañante. Obélix vuelve a ser el bonachón de mirada tierna e infantil. La cinta vuelve a tener el aroma de esos clásicos animados que durante medio cuarto de siglo llevaron a la Galia al status que merecían.

    Gracias a la animación 3D de altísima factura técnica, Astérix y Obélix pueden gesticular como nunca antes lo habían hecho, tener el carisma que jamás tuvieron actores como Gérard Depardieu para darles vida. Pero no sólo eso. Los cineastas Louis Clichy y Alexandre Astier consiguen un nivel de fidelidad elevadísimo con respecto al cómic, incluso en los momentos en los que se intentan distanciar del mismo y tiran de libertad a la hora de adaptarlo. Hacia mitad de película, sus responsables cambian el acto final de la historia original para hacerla más cinematográfica, y aún así se mantienen fiel a su espíritu. Las referencias a “King Kong” o “El señor de los anillos” se suceden sin que sientas que se pierde la esencia del tebeo.

    “Astérix: La residencia de los dioses” viene a responder a la pregunta de los Monty Python de “¿Qué han hecho los romanos por nosotros?” a base de agudeza e ingenio. Una aventura entretenidísima que busca acercar a los más pequeños la obra de Goscinny y Uderzo, y a la vez consigue contentar a los fieles seguidores del tebeo y a los adultos de la familia. Tarda algo en arrancar, pero una vez lo consigue pisa el acelerador y no lo levanta hasta el final. Gracias a ella vuelven los diálogos punzantes, los juegos de palabras y esa mala leche revestida de aparente ingenuidad con la que la cinta se burla del capitalismo, de las reivindicaciones sociales, de los derechos de los trabajadores, de los nuevos ricos o de la colonización. Por fin desde hace décadas, Astérix tiene la adaptación que se merece.

    A favor: la fidelidad al material original, incluso cuando intenta distanciarse de él
    En contra: tarda algo en arrancar
    Dorian D.
    Dorian D.

    Sigue sus publicaciones 1636 usuarios Lee sus 111 críticas

    4,0
    Publicada el 1 de enero de 2019
    Me gustó verdaderamente mucho el guión está muy bien encontrado, los personajes son muy agradables y daño que no sea más largo.
    George D
    George D

    Sigue sus publicaciones 197 usuarios Lee sus 57 críticas

    4,0
    Publicada el 3 de abril de 2016
    Muy buena. Estaba muy nervioso debido a que tenia cosas al dia siguiente, y esta pelicula me relajo un monton.
    Albert M.
    Albert M.

    Sigue sus publicaciones 247 usuarios Lee sus 62 críticas

    3,5
    Publicada el 30 de agosto de 2015
    El guionista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo nos vinieron contando desde su primer álbum en 1959 que en el año 50 A.C., estando prácticamente toda la Galia ocupada por los romanos, tan sólo una pequeña aldea poblada por unos irreductibles galos resistía todavía frente al invasor, gracias a una potente y secreta poción mágica y al arrojo de sus héroes Astérix y Obélix. Desde su primera aparición, los invencibles galos han vivido sus aventuras en 35 álbumes publicados (26 bajo la firma de sus dos creadores originales y 8 firmados por Albert Uderzo, sucedidos en el último por Jean-Yves Ferry y Didier Conrad) traducidos a 107 lenguas, además de estar presentes en ocho películas de animación en 2D y en cuatro películas de imagen real, a las que se une ahora la novena película de animación, que bajo el título "Astérix: la Residencia de los Dioses" los lleva al 3D, en una cinta co-dirigida por Louis Clichy y Alexandre Astier - que también la escribe - y producida por Snd y M6 Studio, con animación del estudio Mikros Image.
    Con el recuerdo más reciente de las películas de imagen real, que fueron de mal en peor y fueron incapaces de reflejar la esencia de los tebeos, la adaptación realizada por Louis Clichy y AlexandreAstier resulta un agradable soplo de aire fresco que restituye a los personajes la dignidad perdida en el cine y los traslada a la pantalla con el respeto y el acierto que merecen. Visualmente los personajes y los escenarios de los álbumes de Goscinny y Uderzo son llevados a la pantalla en esta ocasión con gran verosimilitud, logrando trasladarlos a las tres dimensiones de un modo en que son plenamente reconocibles, y narrativamente se hace respetando la historia original y el ritmo de sus viñetas y, sobre todo, velando por transmitir el espíritu de los álbumes y aquello que los hacía tan característicos y populares, incluyendo los juegos de palabras, los anacronismos y las referencias históricas y culturales ; no en vano, Louis Clichy ha aprendido en Pixar (Wall-E, Up) y eso se nota en la factura de la película.
    Es relativamente reciente la adaptación al cine de otros célebres personajes del tebeo como son Mortadelo y Filemón; en esa ocasión Javier Fesser se lanza con valentía a adaptar los personajes al cine creando una historia nueva para ellos, mientras respeta plenamente el espíritu y los rasgos característicos de los tebeos de Ibáñez. No van tan lejos Clichy y Astier, que optan por adaptar el álbum nº17 del dúo Goscinny-Uderzo, si bien saben hacerlo con un savoir-faire que ninguna otra adaptación había logrado antes.
    La historia sigue fielmente, con ciertas adaptaciones más contemporáneas con el público de hoy, lo que se narra en el tebeo: Julio César, viendo la imposibilidad de vencer a los galos mediante la fuerza de las armas, idea un plan para vencerlos de una forma más sutil, mandando construir un complejo residencial de lujo para los romanos casi a las mismas puertas de la aldea para introducir en la misma la fiebre del capitalismo y esperando que sea la forma de vida romana la que acabe seduciendo a los galos. Para disgusto de Astérix y Obélix, los demás aldeanos no tardarán en caer en la trampa, y pronto se notarán los efectos en la transformación de la aldea en una especie de complejo turístico, abocado a la especulación, la uniformidad de la oferta, la inflación y la disolución de la propia identidad (más o menos como le está ocurriendo al Mercat del Born de Barcelona, donde cada vez mayor número de paradas tiene el mismo aspecto y vende los mismos demenciales zumos para turistas). Del mismo modo que el álbum del que bebe, la película efectúa una sátira social del capitalismo y los usos de la moderna sociedad occidental, capaz de hacer que los individuos renuncien a todo en favor del acomodo, del placer y de la ganancia, y construyéndose normalmente con dejadez de los derechos laborales y sociales más básicos, o incluso de la libertad; si bien el mérito de la historia está en el magnífico álbum de Goscinny y Uderzo, al menos el dúo Clichy-Astier sabe recoger el guante y narrar magistralmente la idea en el cine, convirtiendo "Astérix: La Residencia de los Dioses" en una magnífica película donde aparte del humor y los mamporros, transpira un hábil discurso social.
    A destacar las ingeniosas coreografías con que se resuelven las peleas entre galos y romanos, donde a ritmo de vals y ballet los soldados parecen danzar mientras son generosamente vapuleados por Astérix y compañía, en un recurso visual donde la belleza y el humor superan a la violencia, bajo la experimentada supervisión del director de animación Patrick Delage.
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