Django desencadenado
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Daniel
Daniel

47 usuarios 103 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 26 de diciembre de 2021
Wow. Sin duda lo mejor de esta película esta en la connotación racista de la misma. Dejando a la acción a un segundo plano. Primero centrándose en profundizar la historia y luego en alzar a la misma con escenas de acción simplemente increíbles. Demostrando mas en esta película que en otras de Quentin Tarantino en des glorificar la violencia. Dando pie a diálogos y escenas de acción simplemente épicos. Y teniendo un uso magistral de personajes grises en conforme se desarrolla la historia; Mostrando la transformación de los personajes y en su ideología y en porque "Creen" tener la razón y sobre todo mostrando las diferentes perspectivas de los personajes; para profundizar aún mas la historia y a los personajes; Donde ninguno esta exento en esta película. Añadiéndole una actuación casi perfecta de todos los involucrados; Claro sobresaltando a Leonardo DiCaprio. Otra cosa que me encantó de la película fue el uso de acción que tiene la misma; Siempre teniendo un propósito y nunca cortando la trama. La acción en esta película es simplemente magnifica. Teniendo como base la típica formula que ya le conocemos a Tarantino; Violencia en muchos casos llegando al gore; Pero siempre con un propósito. Y en eso radica la perfección de esta película; Mostrar una Película con un desarrollo crudo pero siempre "Tapado" con un guion casi perfecto, un guion que siempre le da un peso a cada acción de la película. Esta película no es para todo mundo, pero sin duda es una película que al día de hoy ya transcendió al estatus de leyenda.
James D.
James D.

33 usuarios 18 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 10 de agosto de 2013
A Django desencadenado le sale Tarantino por todos sus poros. A Foxx, el papel, le viene como anillo al dedo. Christoph Waltz, para mi gusto un gran descubrimiento, ya me encantó en Malditos Bastardos.
Acción, venganza, sangre, ironía y sarcasmo. Si te gusta Tarantino, te gustará Django.
César Andres Serrano Cassoni
César Andres Serrano Cassoni

6 usuarios 46 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 21 de octubre de 2022
Como siempre el toque de Tarantino hace que sus películas sean magnificas, Django no es la excepción a la regla.
Manuel García de Mesa
Manuel García de Mesa

17 usuarios 9 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 31 de enero de 2013
Django desencadenado (Django unchained, USA, 2012), de Quentin Tarantino.

El visionado de cada película de este cinéfilo antes que realizador, proporciona entre otras, la curiosa sensación de que asistimos a un collage visual y sonoro de sus pasiones cinéfilas, antes que a una proyección de un film en sí mismo. Casi podemos imaginárnoslo narrando cómo, para rodar determinada escena, tomó elementos de tal película o tal otra. Sus imágenes son absolutamente reconocibles y la banda sonora que las acompaña o subraya, suele ser exportada de otros títulos que, según él, ya escucha desde la escritura del guión y que resulta, la mayoría de las veces, apropiadísima para la secuencia en la que es colocada.

El nuevo “juguete” del actual “niño terrible” de Hollywood, apuesta por un subgénero con el que llevaba tiempo amenazando con amenizarnos: el spaguetti-western. De alguna manera, toda su filmografía siempre ha estado marcada por la influencia de realizadores como Sergio Leone y sus acólitos, que profundizaron el subgénero llevándolo, salvo raras excepciones, a las catacumbas del cine, pero esa es otra historia. Tarantino se ha cansado de decirnos cómo da las directrices a sus técnicos para lo que denomina “el plano Leone”, ese que marcaba la mirada de los personajes ocupando la totalidad del encuadre subrayadas por la interminable música de Ennio Morricone. Por otra parte, la venganza, tema muy recurrente en el Spaguetti Western, siempre ha estado muy presente en el cine de Quentin Tarantino.

El realizador norteamericano oriundo de Tennessee, siempre ha tenido un propósito revisionista con sus películas, acomentiendo con todas ellas, un cine marcádamente “de género”, que consigue llevar a su específico terreno, igual de reconocible que sus guiños conéfilos. En este sentido, Reservoir Dogs (USA, 1992), su ruidoso debut encumbrado en el festival de Sundance y su posterior trabajo de consagración, Pulp Fiction (USA, 1994), formaron un formidable díptico que revisionaba el film noir, en una narración con influencias de Martín Scorsese, John Woo y Stanley Kubrick, con unos toques de Jean Luc Godard, tamizada por la relectura del cine clásico emprendida en los años 70 por el cine de su país. En ellas, el cineasta dirigía su particular mirada a la delincuencia actual, la camaradería masculina, la traición... todo ello bañado en memorables secuencias dialogadas, en las que irrumpía una nada redentora violencia, hasta entonces latente. Jackie Brown, (USA, 1997) partia de un texto de Elmore Leonard, que le permitía componer un particular y suculento homenaje al cine blaxploitation (cine de acción con actores afroamericanos de protagonistas e ilustres voces de la música negra en la banda sonora) con Pam Grier, una de sus miembros más ilustres, quien fuera protagonista de Foxy Brown (USA, 1974), de Jack Hill, a la cabeza del reparto, en uno de los puzzles humanos más apasionantes vistos en pantalla, que cuenta con una labor sobresaliente de Tarantino tras la cámara. El otro díptico de su carrera, Kill Bill volúmen 1 (Kill Bill, Volume 1, USA, 2003) y Kill Bill, volúmen 2 (Kill Bill, Volume 2, USA, 2004), mira hacia el cine Wu Xia (cine chino de espadas y artes marciales), pero también hacia el spaguetti western, como acredita la idea de la venganza, que funciona como el motor de la acción. Además, en ellas ya escuchábamos música de Luis Enrique Bacalov y de su adorado Ennio Morricone extraídas de emblemáticas muestras del subgénero. Death Proof fue su contribución a esa causa emprendida, junto a Robert Rodríguez, de resucitar el Grindhouse, ese formato de cine de serie z (de muy bajo presupuesto, con bastante acción y algunos elementos de gore) para programas dobles. En ella homenajea sin rubor todo ese ramillete de películas de persecuciones automovilísticas, trufadas con un erotismo desenfadado, que poblaron la cartelera de los años 60 y 70, con Faster pussycats kill, kill (USA, 1965) de Russ Meyer, 60 segundos (Gone in 60 seconds, USA 1974), de H.B. Halicki y sobre todo, la excelente Punto límite cero (Vanishing point, USA, 1971), de Richard C. Sarafian, a la cabeza. Sin duda mereció mejor fortuna esta elaborada y disfrutable pieza de camara, que rinde clara pleitesía a la especialista neozelandesa Zöe Bell, con un impagable Kurt Russell en la piel del sádico stuntman Mike. A la hora de abordar el género bélico en Malditos Bastardos (Unglourious basterds, USA, 2009), Tarantino prácticamente renuncia al homenaje al cine clásico de su país (sólo hay algún guiño puntual). Dirige su mirada hacia el cine de hazañas bélicas emprendido por los italianos, terribles fagocitadores de géneros y secuelas durante los 70 y primeros 80, con más de una referencia a Aquel Maldito tren blindado (Quel maledetto treno blindato, Italia, 1978) de Enzo G. Castellari (exhibida en USA con el título nada casual de The Inglorious Bastards). El resultado, que también contiene algún guiño visual y sonoro al spaghetti western, es una irreverente y fascinante decostrucción del cine bélico, hábilmente sustentada en el astuto contraste idiomático que Tarantino consigue convertir en absolutamente imprescindicble para el giro de los acontecimientos de su trama (por ello su visionado en su versión original es obligatorio, prácticamente un derecho irrenunciable), que catapultó al estrellato al austríaco y políglota Christoph Waltz y al inglés de ascendencia alemana Michael Fassbender, absolutamente geniales en sus papeles respectivos.

Su octavo largometraje, sin duda nuevamente un film de género, reverencia, como ya hemos apuntado, emblemáticos films del tantas veces referenciado Spaghetti western. Su propio título remite al firmado por Sergio Corbucci en 1966, cuyo protagonista, Franco Nero, tiene un pequeño, pero cómplice, papel. La música de Bakalov y de Morricone, como no, vuelve a subrayar algunas imágenes. El tema de la venganza también flota en el aire: el esclavo Django (Jaime Foxxx), se desquita de tres hermanos forajidos que azotaron a su esposa Brumhilda (Kerry Washington), para emprender, junto a su mentor, el Dr. King Shultz (el definitivamente habitual Christoph Waltz) el rescate de la esposa de aquél, comprada por el temible Calvin Candie (Leonardo DiCaprio) que entretiene su existencia organizando peleas de mandingos. El realizador impregna a sus personajes en esa amoralidad tan intrínseca al subgénero (que en su día cambió el western para siempre, despojándolo del maniqueísmo) con la estudiada coartada de la profesión de los protagonistas de caza recompensas. Pero el film también contiene muchos y calculados elementos del Blaxploitation. En tal sentido, son recurrentes los guiños hacia aquellos westerns que tenían a la estrella y ex jugador de rugby Jim Brown como protagonista absoluto, como las mediocres 100 Rifles (USA, 1969) de Tom Gries o El Cóndor (USA, 1970), de John Guillermín, que ya empleaban (herencia del western europeo que tanto furor causaba) esos molestos zooms a los que este Django rinde pleitesía auténtica, o el inserto de canciones un tanto estridentes para los créditos o las secuencias de tránsito, ahogando todo atisbo de sonido natural. Para tal fin, Tarantino rescata canciones de James Brown, Johnny Cash o Jim Croce, entre otros muchos. El balance final deviene en un elaboradísimo nuevo mapa humano plagado de personajes absolutamente sensacionales, cuyo guión brinda secuencias muy reconocibles en el cine de su autor: el mencionado despliegue de generosas escenas de aderezadas de diálogos ingeniosos y chispeantes (es una seña de identidad del realizador el tomarse su tiempo para que sus personajes hablen y se den la réplica), unas súbitas set pieces de violencia atroz, cuidadosamente elaboradas y montadas, numerosas referencias cinéfilas... Todos estos elementos, insistimos, fácilmente identificables, recorren los entretenidos 165 minutos de metraje, y es que Tarantino tiene muy claro lo que su público quiere ver... y se lo da, en generosas dosis. Probablemente hubiera sido deseable una conclusión del film en el primer tiroteo en Candieland, la plantación del villano, suprimiendo los últimos veinte minutos, pero hay que reconocer la gran habilidad del cineasta para mantener al espectador clavado en su asiento, disfrutando cada una de las líneas de guión y los giros de éste, servidas por las fabulosas interpretaciones de un grupo de actores entregadísimos al juego de su autor, que componen un nada ortodoxo reparto que nos vuelve a colocar en pantalla actores carismáticos, que sin duda vivieron tiempos mejores, como James Remar (habitual en emblemáticos títulos del realizador californiano Walter Hill), Don Stroud (villano de algunos títulos importantes de los 60 y 70), James Russo, Bruce Dern o Russ Tamblyn, junto a los habituales y cómplices Samuel L. Jackson, Tom Savini, Michael Parks o el mencionado Christoph Waltz, donde encajan perfectamente las novedades en su cine como Don Johnson, Jonas Hill o los mencionados Jaime Foxx y Leonardo Di Caprio.
cine
Un visitante
5,0
Publicada el 24 de enero de 2013
Estamos ante todo un hito cinematográfico en la carrera de su director, también un hito en lo referente al género que emplea, y digo emplear porque, si acaso esta película comparte parentesco con los clásicos de los que bebe será en su estética y su dinámica, por el resto la cosa se mantiene tal como todos esperábamos, o sea, en constante reinvención, ese es Tarantino, su devoción vuelve a constatarse y se hace palpable en cada maldito fotograma, no se vosotros pero yo no recuerdo haber visto nunca un carruaje de dentista en un western, esto es solo un apunte nimio por supuesto, Django es un cuchillo de filo doble, nos maravilla igual que nos horroriza, describe la época de una forma jamás vista, la empaña de gracia, de ira, de dolor y sangre, y lo hace con tanto, tanto, tanto estilo que apenas podría ser uno capaz de apartar la mirada aunque lo que observe en pantalla sea un reguero de violencia con todas las de la ley, porque Quentin es el maldito maestro absoluto e incontestable a la hora de jugar con esos elementos en pantalla, de todos es sabido, y puede que este film en particular sea el más "fuerte" de toda su trayectaria como cineasta (con permiso de Kill Bill), pero esto no hace si no aumentar nuestra fascinación, fascinación por lograr que no sea barato, que no sea pedante, si no sugerente, necesario, necesario porque si redujéramos su condición como proyecto a una mera sucesión de impactos sobrehumanos sería un escándalo, Django desencadenado son sus diálogos, es su espíritu por el intercambio de palabras, palabras sabias o sencillas, de relatos cortos y monólogos que erizan la piel por su macabrismo o su singularidad, su capacidad rompedora de alterar sus influencias y transformarlas para su beneficio en algo extraordinario e irrepetible, cánticos de rap y libertad entornados y entrelazados por un montaje maravilloso que abandona la costumbre episódica de su director para dar paso a la épica contenida y poética en un lirismo de libertad a punto de estallar, un viaje de amistad con un amigo, una busqueda por amor de una mujer, matanzas remarcables por cadenas que aún quedan por romper.

Pero para extraordinarios el reparto que se hace cargo de escupir todas esas perlas, Jamie Foxx, utilizando su amenazante mirada y sus desarraigadas emociones como ases infalibles para dar vida al negro que más admiro (y que admiraré, probablemente) en toda la historia del cine, su Django es un héroe eterno con puesto fijo en nuestros recuerdos, Christoph Waltz... y que decir de Christoph, ya lo han dicho todos los demás por mi, este hombre es el descubrimiento del siglo, el que ya es oficialmente el nuevo protegido de su realizador, que ya nos sorprendiera con su impagle (y eterno, también) Hans Landa en su anterior aventura, nos deja tan perplejos como si fuera ayer cuando no creíamos posible que tal elevación interpretativa sería palpable, Christoph es por antonomasia e irrevocablemente: el rey de las conversaciones, y no hay más, su gestualidad, sus formas y sus maneras componen un soniloquio de formalidad exquisita que deleita sin remedio ni retorno a todo aquel que ose caer en sus garras, haciendo sutil lo que podría ser amanerado, convirtiendo en fácil lo que no lo es en absoluto, una joya, eterno... Leonardo DiCaprio, el hombre del que se han vuelto a olvidar en los Oscars, casi que mejor porque si a través de esa negación vamos a conseguir esta clase de regalos, pues eso, que mejor, rompiendo aquí el chico de oro con cualquier tipo de amabilidad o bondad que pueda existir en su persona para revelarse como uno de los villanos más desagradables, odiosos, infieles y en definitiva, asesinables que he visto nunca, un tour magistral no reconocido... y no, no me olvido de Samuel, como el dijo en su día, metiéndose en la piel del negro más... más y ahí lo dejo porque si no, me betan, un diamante de brillo infinito, un auténtico regreso a sus orígenes, dejándonos ver bastante y algo más de aquel Jules en Pulp Fiction, un reencuentro maquiavelicamente inolvidable.

Ya lo he soltado prácticamente todo y básicamente casi nada, lo decía en su día y os lo escribo hoy, frente a tal magnitud de obra, delante de tanto talento desbordante en sintonía, uno no puede alcanzar a plasmar esa grandeza en una reseña, es imposible, me conformo con eso que no es poco, Django desencadenado no es poco, es más de lo que podíamos esperar, es la explosión definitiva de la cadena de locuras y genialidades de Quentin Tarantino, estamos vivos, la droga avanza más que nunca por nuestras venas desembocando en nuestros teclados o en ríos de tinta donde expresar nuestra esperanza en que el chico del videoclub no dispare todavía su último cartucho, aún quedan objetivos a los que dar caza, su entrega nos ha convencido de nuestra ilusión y nos ha arrebatado las cadenas a base de valor, mucho valor e inalterable personalidad, libres para siempre hacia el horizonte sobre un caballo sin correas ni montura... simplemente, GRACIAS.
Marcos V.
Marcos V.

146 usuarios 46 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 21 de julio de 2021
Otra obra maestra de Tarantino, dos de dos.
Increible que este director no tenga oscar,peliculon en toda regla desde el cawboy Johna Hill que sale 1 minuto hasta el gran protagonista Jemie Fox,Tarantino lo vuelve a hacer nuva pelicula de culto.
DamianBro9
DamianBro9

42 usuarios 30 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 20 de junio de 2013
Espectacular película, genial en todos los aspectos, no soy capaz de encontrarle un solo punto negativo. Esa dirección, ese guión, esas impresionantes actuaciones, esas brillantísimas escenas de salvaje violenta disparatada y exagerada que te ponen la carne de gallina, esa banda sonora... Yo creo que esta maravilla cinematográfica carece totalmente de fallos, al igual que su hermana histórica tarantinesca Malditos Bastardos (perfecta también). No me canso de ver este peliculón.
Preto
Preto

16 usuarios 17 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 8 de julio de 2018
Simplemente Tarantino, pocos directores consiguen que su historia de 2 horas y 45 minutos enganchen al espectador de la manera en la que lo hace éste.
Juan B.
Juan B.

15 usuarios 16 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 4 de octubre de 2015
Tarantino en estado puro, sangre y humor. Buenos actores y buen argumento.
Allan Vásquez
Allan Vásquez

3 usuarios 16 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 18 de abril de 2021
Django Unchained me parece la segunda mejor película de Tarantino, sólo después de Pulp Fiction. La película es asombrosa, los actores, el guion, la fotografía, el montaje, y sobre todo la ambientación. Empezando por los actores, Christoph Waltz es excelente como el Dr. King Schultz, su actuación no me parece mejor que la de Hans Landa en Inglourious Basterds, pero sigue siendo fantástica. Pero sin duda la actuación que se roba el show, es la de Leonardo DiCaprio como Calvin Candie. Simplemente un papel excelentemente bien interpretado y bastante temible. Ahora, el guion, simplemente grandioso. Sinceramente, la negociación con Candie no me parece mejor que la escena de la taberna en Inglourious Basterds, pero toda la película sí me parece un poco superior. La violencia, lo cual es algo polémico en cada película del director, me parece asombrosa. Eso es lo que quiere Tarantino, la violencia en sus películas no tiene como objetivo dar pena, tiene como objetivo ser divertida, y Django Unchained lo logra.
En conclusión, Django Unchained es una obra maestra y la segunda mejor película que Tarantino haya hecho.
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