"La Matanza de Texas" es un legendario y hasta cierto punto infame film independiente de Tobe Hooper, considerado precursor del "slasher" estadounidense y una de las películas de terror de culto de los 70s, todo un referente del género. Hooper inteligentemente, y con muy pocos recursos, presenta un film cuyo mayor mérito es su sórdida naturaleza, con un mal rollo que pocas películas ha sabido explotar para sacar simpatía por parte del público. La cinta comienza con un grupo de cinco jóvenes, destacando dos hermanos que concretamente viajan a supervisar que la tumba de su abuelo no haya sido profanada después de oír reportes en la prensa. Después de comprobar que todo está en orden, se darán cuenta que les falta gasolina, pero en el camino llevarán a un autoestopista que resulta ser un maniático que se corta a sí mismo y a uno de ellos, por lo que lo expulsan de la camioneta. Ya sin gasolina, cometerán el error de husmear en las casas aledañas, en donde se encontrarán con Leatherface y su familia.
Basado parcialmente en el maniático Ed Gein, quien gustaba de "trabajar" con cadáveres de los cuáles sacaba sus huesos y piel para hacer adornos caseros. El guión puede ser muy simple, pero altamente es efectivo porque presenta lo anecdótico como algo horroroso que puede surgir de la nada misma. Un hecho absolutamente anecdótico, y algo ridículo. (como ir a ver una tumba a un cementerio, y el hecho de que se acabe la gasolina). Nos llevan a un viaje al infierno mismo, en el que las víctimas están absolutamente indefensas, por la enfermante soledad y abandono del lugar. Y en ello la cotidianidad, además de la ambientación, que ayuda a que el espectador tenga una sensación realista e inquieta. Pero la demente familia de Leatherface tiene puntos estratégicos de poder en la zona, y eso asegura que el horror se desprenda en cualquier momento. Al igual que en muchas cintas de bajo presupuesto, el gran mérito de este film, como ya dije, es su lograda atmósfera enfermiza y perturbadora. Todo comienza con ese enrarezido sentimiento que queda en especial en Franklin, el parapléjico hermano de Sally, después de ser atacado por el demente autoestopista que recogieron, y más cuando parece que peste al bajar de la camioneta, marcó la camioneta para la tropa de caníbales que siguen.
Sin embargo, hay otros elementos que contribuyen a esta sensación enrarecida, como la referencia del horóscopo y la conversación sobre el matadero. Elementos que parecen insignificantes, pero que en realidad tomaran más importancia a medida que la trama se desarrolle. Ya concretamente en la casa de Leatherface ya podemos perturbarnos o inquietarnos al menos con toda la joyería y ornamento de huesos, cráneos y piezas dentales que adornan la casa, cuál de ellos más grotesco. Con todo, no es una película que se caracterice por un gran trabajo de fotografía, haya sido por falta de experiencia o por falta de medios o simplemente de adrede, la fotografía de este film es sucia, lo que al final le jugó a favor dado que aporta a su naturaleza enfermizo y desequilibrada. La música o los sonidos ambientales construidos a partir del grito de animales siendo asesinados es perturbador y demuestra la habilidad del director por incomodar al espectador, en un filme que prácticamente no necesitó ni música ni sangre para perturbar. Pero sea como sea, lo que el espectador asume es que está ante una sarta de locos. Y no hay nada más terrorífico que un loco en estado puro, sin ningún atisbo de razón, aquel que no conoce límites sobre su demencia y más cuando cuenta con la impunidad del silencio, del abandono, de lo cotidiano. Leatherface se alza como un emblema de la locura, en donde parece haber una maldad materialista, reflejada en la motosierra, que es decididamente la que lo guía y no al revés.
Las actuaciones son correctas, considerando el origen del elenco de actores, donde muchos de ellos eran actores amateur que habían aparecido en avisos comerciales locales, están bien actuado, sin más. Probablemente conviene rescatar a Marilyn Burns encarnando a Sally Hardesty, como una "Scream Queen" efímera, pero recordada. Edwin Neal como el psicótico autoestopista y hermano de Leatherface. El mismo Gunnar Hansen, que sin tener una actuación brillante, se convirtió en un ícono del terror. Jim Siedow, como Drayton Sawyer en su papel del cocinero. Y para finalizar, Allen Danziger como Jerry.
En definitiva, directa, salvaje, brutal, terrorífica. El terror no necesita de lugares oscuros, ni de sustos faciles, ni escenas eternas que preceden al peligro. Así lo demuestra este film, a plena luz del día el terror puede ser aún peor, porque basa el horror en la locura de unos personajes con los que podrías cruzarte en cualquier momento. La actriz sufre y se horroriza de maravilla, la música y la fotografía están al servicio de la pesadilla de manera muy efectiva. Un guión sencillo que explota con inteligencia una simple situación. El tiempo no ha hecho mella gracias a un buen montaje que conserva el ritmo y la energía de las imágenes en todo momento. Un clásico de culto, que ha envejecido bastante bien, por todo lo que significó y sigue significando.