Desde que dirigiera su primera película “Tu a Londres y yo a California“, ya sabíamos que lo de Nancy Meyers son las mujeres. Pero no sería hasta su segunda película “En qué piensan las mujeres” cuando descubriríamos el estilo de cine que marcaría toda su filmografía. Esto son, historias cotidianas, en las que el amor y la amistad son el eje central, pero sobre todo, relaciones entre personas que han pasado los cuarenta. “No es tan fácil“, “Cuando menos te lo esperas” y ahora, “El becario“.
Robert De Niro interpreta a un jubilado que, harto de pasar su vejez solo y aburrido, decide entrar en un programa de becarios para una joven empresa liderada por una empresaria exigente y complicada, Anne Hathaway.
En “El diablo viste de Prada“, Hathaway aprendió tanto de Meryl Streep, que quiso protagonizar una cinta en la que ella fuera la jefa. Y aunque en este caso, no tiene la maldad y la soberbia de la directora de Vogue, consigue una de las mejores interpretaciones de su carrera. Una joven mujer que lleva un matrimonio, una casa, una familia y una de las empresas más emergentes de Nueva York. Su parteniere, todo lo contrario: jubilado, viudo, con más de 40 años de experiencia como ceo de su empresa, y dispuesto a enseñar a su nueva directora cómo afrontar la vida y las necesidades del trabajo y la familia. “El becario” es esa fusión de personalidades con encanto que sirve para dar una buena lección de vida a base de buenos momentos y un humor suave y plano. Una comedia transparente, sin maldad alguna, con la única intención de demostrarte que la vida es simplemente eso, una sucesión de momentos felices, que nosotras mismos nos encargamos de enrevesar y distorsionar y que solo la experiencia es capaz de aclarar.
Como si fuera un spin-off de la película “Sexo en Nueva York” protagonizado por Miranda, la película nos transporta de la manera más dulce, cómoda y agradable a la vida de unos personajes carismáticos, sencillos y muy muy agradables de digerir.
Lo mejor: su simpleza.
Lo peor: que veas una cinta de Nancy Meyers y te parezca haber visto todas.