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2,5
Publicada el 25 de agosto de 2016
Ted es de esas películas que no debería de tener segundas partes, pero como tuvo tanto éxito decidieron hacer la segunda parte y han conseguido hacer una secuela bastante decente, tan divertida como la primera y con una historia entretenida y a veces seria sobre Ted. Es una comedia negra bastante decente y entretenida.
Para mi esta pelicula me parecio muy graciosa y una buena historia ... Quisas a algunas personas no les gusta los chistes que dicen en la pelicula pero ami me encantaron ... Lo que ami me gustaria mucho que ubiera una tercera parte y poder verla sentado en las butacas del cine practicamente muriendome de la risa con algunos chistes sin censura y algunos chistes americanos, en resumido una de mis peliculas favoritas con la primera parte MUY BUENA PELICULA.
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2,0
Publicada el 10 de noviembre de 2015
Para pegarte unas risas puede valer, pero si lo han hecho para ello la sobran 50 minutos por lo menos. Al igual que la primera parte no aporta nada, según el tipo de humor que tengas te gustara mas o menos. En mi opinión personal Wahlberg no debería de hacer este tipo de cine.
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3,0
Publicada el 16 de octubre de 2015
El éxito de crítica y público que supuso Ted en 2012, con un Oscar de la Academia incluido, garantizó una secuela de la que es responsable el mismo equipo de guionistas (Seth MacFarlane, Alec Sulkin y Wellesley Wild) y que cuenta de nuevo con Mark Wahlberg y su “compitrueno”, el irreverente oso Ted. Esta vez la historia pretende ser algo más trascendente, aunque sigue siendo igual de políticamente incorrecta. [...] Esta secuela es tan divertida, irreverente y políticamente incorrecta como su predecesora, pero también es absolutamente innecesaria, no aporta nada ni a la historia, ni al género y se siente más como una forma rápida de hacer dinero que por la necesidad de recuperar unos personajes que enamoraron a muchos en su momento. Hay pasajes muy divertidos y otros sencillamente hilarantes, me gusta especialmente todo lo que sucede en casa de Tom Brady, pero tiene bastantes problemas de ritmo y parece más bien una sucesión de gags con un hilo conductor común. Además intenta tener un tono más serio con todo el tema de los derechos civiles, pero se queda en un intento de sátira. Por no hablar del emplazamiento publicitario de productos (product placement) que llega a saturar: Bud Light, iPhone y todos los juegos de Hasbro que consigáis recordar. Repite Mark Wahlberg en el papel de John Bennett que esta vez cede todo el protagonismo a su oso Ted, a quien en la versión original pone voz el director y productor Seth MacFarlane y en español vuelve a ser doblado por Santi Millán. Amanda Seyfried es una joven abogada que fuma marihuana para paliar sus jaquecas y que será el interés amoroso de John (subtrama previsible desde su primera aparición). Repite también en su papel de villano Giovanni Ribisi que sigue empeñado en secuestrar a Ted, parece que no escarmienta. Junto a ellos, destacar la participación de Morgan Freeman como el abogado que finalmente les ayuda con el caso, John Carroll Lynch con el presidente de Hasbro y Jessica Barth como la mujer de Ted, un personaje cuyo nombre en la versión original es Tami-Lynn y que aquí ya decidieron traducir por “La Vane” en la primera entrega. Además los divertidos cameos de Tom Brady, Sam Jones, Liam Neeson, Jay Leno o Jimmy Kimmel interpretándose a sí mismos. Algunas risas, muchas groserías, incorrección política y mal gusto a montones, si es el tipo de humor que os gusta podéis darle una oportunidad. Si no os recomiendo volver a ver la primera es infinitamente más fresca, interesante y trasgresora.
Con Ted 2 MacFarlane repite su fórmula como en la primera entrega, sólo con que algunos excesos.
Podemos decir que si bien la secuela de la propuesta original a cargo de Seth MacFarlane está plagada de chistes, éstos siguen conservando el tono de la primera: racistas, sexuales y sin reserva alguna. ¿Es esto entretenido en una secuela? Sí, pero ¿qué más tiene que ofrecer ahora con su segunda entrega este 2015? La respuesta es: nada. MacFarlane, el autor detrás de la famosa serie Padre de Familia (Family Guy) de Fox, ya había demostrado en 2012 que puede desenvolverse con historias reales en la pantalla grande y ofrecer así algo sino sólido por lo menos sumamente entretenido, pero de ahí a pensar que esta nueva entrega sea innovadora estamos hablando de un trecho considerable.
Y es que aunque nos puede distraer con la problemática que encierra la cinta: demostrar que Ted (su propio personaje) es una persona legal para así poder tener un bebé y salvar su matrimonio, al final tiene ciertos elementos publicitarios que pueden funcionar muy bien, como la inminente Comi-Con, evento que en la vida real está próximo a ocurrir en un par de semanas aquí en la Ciudad de México en el World Trade Center; las múltiples referencias en la película podrían fortalecer la cinta o dejarla sin ningún atractivo temático. Fuera de las bromas, los insultos y las peripecias de los protagonistas, la película se siente floja, por momentos cae en lo absurdo e innecesario y con un ligeramente obvio intento de generar retórica en la audiencia. Funciona para pasar el rato, pero es evidente que la calidad y la grandeza de la fórmula que hizo de la primera una genialidad, aquí no resulta tan eficiente.
Muy divertida, mejor que la anterior, especialmente por algunos comentarios muy actuales y que hacen que te olvides de los subrealista que puede ser la historia de un oso de peluche con vida. Y me gustaría recordar que es una película para adultos, en mi sala del cine había dos niños bastante pequeños junto a padres negligentes que no se informan de las películas que van a ver con sus hijos, me hacia sentir un poco incómoda pensar que esos niños estaban viendo y ollendo lo mismo que yo.