Tras la Segunda Guerra Mundial, Arletty fue arrestada por haber mantenido una relación con el oficial alemán. Fue internada en el campo de concentración de Drancy, y después ingresó en la prisión de Fresnes durante 120 días.
Tras este amor y sus consecuencias, el regreso de Arletty al cine fue todo un fracaso. En 1949 volvió al teatro parisino, en el que tuvo un moderado éxito, hasta que perdió la visión en un ojo en 1952, comenzando un declive total de su carrera.