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47 Críticas del usuario

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cine
Un visitante
4,5
Publicada el 25 de diciembre de 2018
Un horror de un minuto de sacudida entrelazado con la tensión racial y el ingenio punzante y satírico. ¿Cómo es una película todo eso? Vea Get Out, del director debutante Jordan Peele (la mitad del equipo de cómics de Key y Peele), y despierte.
Rosa Boschetti
Rosa Boschetti

1 usuario 16 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 30 de enero de 2022
Si se quiere la historia es conocida, pero es el punto de vista de la trama el que desvela el verdadero horror. Está contada con una diferencia sutilmente importante de perspectiva sobre el problema racial.

Más que terror al uso, es suspenso. Y más que suspenso por la trama en sí, es por la reacción de sus protagonistas y el efecto en el espectador.
David1708
David1708

3.782 usuarios 138 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 27 de mayo de 2019
Difícil!!, no es una película de terror, es una película de paranoia, es original y atrevida , muy interesante la verdad, muy recomendable para ver pero con la mente abierta .
Pipe C.
Pipe C.

9.262 usuarios 160 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 28 de diciembre de 2017
¡No Huyas!

¿Por qué solemos pensar que la raza humana se fragmenta en dos grupos antagónicos? Dentro de las estólidas concepciones en las que coexistimos, existen los puntos negros y los puntos blancos, los cuales guardan fisionomías homologas y propiedades internas comúnmente semejantes, viéndose únicamente diferenciados por la naturaleza de sus pigmentaciones. Desde años atrás, se ha venido destacando el engrandecimiento de cierta tendencia de subyugación que afecta, directamente, a los puntos oscuros, quienes, sin retención alguna, han consentido la perduración de las actuaciones de los subyugantes. Con el trascurso del tiempo, las circunferencias han tenido contados encuentros reconciliatorios, de los cuales emerge la bocatería de algunos sobre la superación de este abyecto fenómeno que los ha azotado desde el principio, lo que resulta ser una vil falsedad, puesto que muchos de los puntos negros admiten esta nueva libertad bajo un latente yugo de tolerancia, indulgencias hacia las actos de los blancos que ostentan la completa liberación de las diferencias de color, cuando lo único que están logrando es sepultar el problema bajo una fina capa de tierra. Y entonces, la ineludible interrogación incriminatoria: ¿A quién debemos culpar? ¿A los blancos que no quieren enfrentar y eliminar de raíz sus equivocaciones o a los negros que continuando dejándose mangonear? Creo que no es cuestión de imputaciones, el peso de las problemáticas raciales recae en las circunferencias de toda clase.

La discriminación, en todas sus posibles variables, es una materia con la cual se puede llegar muy lejos tanto en extensión como intelección, una cuestión que ha tocado diversos medios de comunicación en función de atacar, por cuan mínimo frente, a este monigote de tan malignos propósitos. Apoyándose en un comportamiento en furor tal como lo es el racismo en el Estados Unidos de hoy, el debutante Jordan Peele—quien adquirió nombradía por TV shows de índole cómica que con la acostumbrada dudosa calidad lograron transcendencia norteamericana—presenta una agria, fogosa e impetuosa sátira social rebosante de humor negro con deliciosos tintes de thriller psicológico que llega con el fin de impactar fuerte a cierto sector acomodado de la mano de un relato reflector de las verdades mentirosas que nos contamos unos a otros de una manera tan inteligente, eficaz y comercial que bien podría acarrearle un listado de meritorias etiquetas tales como “cinta de culto” o “la mejor cinta de suspense del año” y quien quita, una ronda de galardones por sus esplendidos componentes, idénticos en calidad, diferentes en apariencia.

El largometraje de Peele converge, en no pocos vértices, con la laudable representación alegórica (“The Invitation”, 2015) de la cineasta estadounidense Karyn Kusama, subrayando como principal concomitante la esencia del verdadero thriller: la creciente incomodidad y desprotección sembrada para que el espectador no sienta seguridad de lo que acontece en la pantalla a plenitud, lo cual provoca dentro de este incesante nacimiento de percepciones frente a las capciosas propuestas que plantea el relato. Un género equivalente a una enfermiza ruleta, en la cual en el más mínimo instante de incuria, una ráfaga de revoluciones puede desafianzar tus seguridades de pies a cabeza. Tal concordancia aderezada con una aguda crítica social, consustancial de los auténticos filmes inaugurados por la maestría del señor Hitchcock, en los cuales se exhiben las más paupérrimas acciones que podemos llegar a cometer, nosotros, los puntos negros y blancos.

En paralelo a la prolijidad construyendo su descollante juego psicológico, Peele, merecedor de doble mención al actuar de guionista y director, conjura unos componentes corrientes y otros insólitos que pueden compendiarse en tres grandes campos: el primero, por supuesto, su narrativa, aunque más allá de la acertada destreza desarrollando el subliminal tema de eje, es la lograda conjunción y armonización entre dos géneros tan discordantes como lo son el horror y la comedia, consecución impresionante sobre todo por el decadente periodo fílmico en el que nos encontramos. Mientras la comedia se sustenta en los gags del comic relief secundario (contradictorio y estereotipadamente de piel negra) y la ironía propia de las situaciones, es fascinante como aquí el horror no requiere de pavorosos monstruos o fantasmagóricos entes para cumplir su objetivo (pese a que sí los hay), aquí el terror brota del horrísono y la significancia velada de las palabras, del enfrentamiento con la cruda realidad. La segunda son los plausibles constituyentes a nivel técnico y cinemático, a saber, la puesta en escena, el soundtrack, la cinematografía y la fotografía que aúnan el vertiginoso tramo final con el vacilante primer acto valiéndose, como es habitual en la compañía de Jason Blum, de elementos precisos que facilitan y enriquecen el seguimiento de la historia. Es prodigiosa en la composición de sus imágenes, no existe freno por tener en su poder una casa vacacional circunvalada por un bosque seco, al contrario, es sensacional como crean belleza, generalmente en espacios cerrados, con lo que tienen. Con certeza, el filme ha concebido una de las tomas más hermosas en la Historia del Cine de Horror, una onírica imagen en donde Chris (Daniel Kaluuya) despierta absorto luego de una cíclica hipnosis en una sofá de cuero claro, con el efecto sonoro procedente de un televisor antiguo como única compañía, su rostro—tremendamente fotográfico—plantea una analogía mediante las melodramáticas lagrimas que desprenden sus desorbitados ojos, un cuadro que perdurará en la memoria de cualquier cinéfilo moderno. A lo largo del metraje, también se manifiestan escenas destellantes, las cuales tocan los cuernos de la luna en su excitante tercer acto, destacando con ahínco la concentración de la cámara en el tercer gran factor: las arrolladoras y heterogéneas actuaciones. El protagónico de Kaluuya irradia poder y fuerza, sensible y desprotegido cuando lo necesita, agresivo y letal cuando todo es un desastre. La alienación de la familia Armitage se dosifica entre los competentes intérpretes, de los que destacan Allison Williams (con una vuelta de tuerca digna de Shyamalan) y su hermano en la ficción, interpretado por Caleb Landry Jones. Atención exclusiva solicita la roba escenas Betty Gabriel, quien ejecuta un par de escenas impactantes, con unas cotas de complejidad y profundidad interpretativa propia de una matrona de la actuación. Cuidado porque esta dama y Kaluuya presentaran grandes sorpresas.

Consciente de su juego, la obra de Peele es una deliberada subversión, entregada de la mano del cine, que clama por la erradicación de las injusticias perpetuadas por las sectas sociales y políticas de la era de Trump. Asimismo, quebranta las supuestas barreras entre géneros e ideas y desborda creatividad y poderío creando situaciones tan excitantes como caricaturescas, tan inteligentes como reflexivas; una sátira que no fue solicitada, tal vez por temor, pero que a la postre llego con un inclemente propósito. Alcanza lo que muchos largometrajes no: sorprender y afectar.
Macià P.
Macià P.

1.675 usuarios 92 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 29 de mayo de 2017
El trabajo de Jordan Peele consigue transmitir un sentido del humor satírico muy original y muy crítico con una sociedad americana con unas relaciones raciales cargadas de una siniestra y peligrosa hipocresía. Desde un principio se transmite incomodidad. Lo hace en un prólogo misterioso donde un joven negro se siente incómodo y amenazado en un barrio acomodado de blancos. Lo hace también con unas risas que no terminan salirse por el miedo de encontrar un segundo sentido inquietante. Y lo hace con unas situaciones que desde una apariencia realista se convierten en ridículas.
Dispone a disfrutar de una comedia de atmósfera misteriosa, cargada de homenajes al cine de terror más redundante que consigue destapar de forma divertida unas complejas relaciones raciales con unos cimientos bastante inestables y basadas en la apariencia. (7.5 / 10)
Cesar Alfonzo G.
Cesar Alfonzo G.

25 usuarios 23 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 26 de marzo de 2018
muy buena con suspenso y todo 4 de 5 o 8 de 10
muy buena con suspenso y todo 4 de 5 o 8 de 10
muy buena con suspenso y todo 4 de 5 o 8 de 10
Daniel
Daniel

47 usuarios 103 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 15 de noviembre de 2022
Jordan Peele hace un trabajo espectacular criticando el racismo actual desde una óptica surrealista pero que metafóricamente narra como de cierta manera seguimos teniendo los mismos juicios y prejuicios que hace 100 años, aunque superficialmente la sociedad sea diferente. Que se hace más evidente en ciertas escenas, como la presentación de la fiesta donde Chris se siente incómodo por no sentirse perteneciente a ella y que se evidencia más con los prejuicios internos de todos los invitados hacia el y que culmina de una gran manera con la frase de "No es lo que dices si no como lo dices", esa escena técnicamente es perfecta, ya que en ella se expone el conflicto interno de la película y se establece el suspenso de la misma; Que gracias al espectacular soundtrack de Michael Abels introduce muy bien al espectador a la agonía de la casa y al encierro de la misma, que por varios momentos llega a ser estresante, conectado muy bien con la gran actuación de Daniel Kaluuya, (que más allá del meme), la escena de la primera hipnotización es brillante ya que específicamente en esa escena demuestra todo su nivel actoral, demostrando la agonía y la incertidumbre del ambiente en el que está involucrado, manteniendo y entendiendo cada escena y como su personaje desde su POV reacciona a las circunstancias, armando el rompecabezas con el espectador. Si tuviera que decir algo que no me encantó de la película sería que por momentos Jordan Peele llega a ser un poco sobre explicativo para que a todos los espectadores les quede claro en conflicto y ciertas metáforas puntuales de la película, que aunque no está mal si llega a conducir a algunos diálogos forzados.

Jordan Peele y su equipo hacen un trabajo brillante, supieron como construir un mensaje que sin sentirse forzado logra ser efectivo, ya que ataca a la sutilidad, como la escena en la que se presenta el personaje de Andre y a su esposa, que bien podría representar como la gente moldea a las personas y que inconscientemente los aleja de sus raíces. O la escena en la que el personaje de Rod va con la policía, que para mi representa como la polícia no ataca los problemas de toda la gente por igual desacreditando la versión de ciertas personas por como se ven. Get Out, es una crítica sobre el racismo que con tintes surrealistas cuentan una historia que te hará estar al filo del asiento en toda la película, que en su narrativa logra sentirse auténtica. Todos los involucrados regalan un trabajo técnicamente perfecto para que te sientas estresado y pendiente en cada detalle de la misma.
Carlos Molleda
Carlos Molleda

3 usuarios 20 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 18 de febrero de 2023
Que buena película la trama no lo vi venir me gustó todo buen final y lo mejor esque tiene un buen toque cómico
Kurt W.
Kurt W.

29 usuarios 24 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 30 de septiembre de 2017
Peliculón. Original. Con unos jodidos sustos de muerte. Divertida desde el principio hasta el final. Los actores te meten el puñetero miedo en el cuerpo. Y además con un puntito macabro y gracioso a la vez. Yo la recomiendo, me lo he pasado de miedo con ella, nunca mejor dicho.
cine
Un visitante
4,5
Publicada el 17 de septiembre de 2018
Un horroshow de sacudida por minuto mezclado con tensión racial y agudo ingenio satírico. ¿Cómo es una película? Vea Get Out, del debutante director Jordan Peele (la mitad del equipo cómico de Key y Peele), y despierte. Esta película de miedo socialmente consciente te toma por sorpresa, preparando la escena para una película slasher que es una bomba de tiempo. Y luego, ka-boom.

"¿Les has dicho a tus padres que soy negro?" Esas son prácticamente las primeras palabras que el aspirante a fotógrafo Chris Washington (Daniel Kaluuya de Sicario) habla con su novia Rose (Allison Williams), justo antes de que se vayan a White Surburbia 2.0 para un fin de semana conocer y saludar con sus padres, el epítome del privilegio blanco. El padre de Rose, Dean Armitage (Bradley Whitford), es un neurocirujano, un cumplido perfecto para su madre hipnoterapeuta, Missy (Catherine Keener), que no puede esperar para llegar a las raíces del pasado traumático de Chris como huérfana. La bienvenida de Armitage parece genuinamente cálida. Pero abróchense los cinturones de seguridad. Dean, un liberal que se felicita a sí mismo ("Hubiera votado por Obama para un tercer mandato"), guiña un ojo cuando pregunta cuánto tiempo ha estado pasando su "thang". También muestra intencionadamente una foto de su propio padre junto al medallista de oro negro Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de 1936. En otras palabras, tiene una buena fe liberal bien intencionada.
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