En realidad, esta historia fue una idea que desarrollaron John Cassavetes y Martin Scorsese años antes de la realización de la película.
El actor Ben Gazzara no estaba contento, en un primer momento, con el papel que le habían asignado, pues era incapaz de encontrar una manera de conectar con su personaje, Cosmo Vitelli. Todo esto cambió cuando el director John Cassavetes le explicó que los gángsteres de la película representaban, de manera metafórica, a las personas que tratan de romper los sueños de la gente. Cuando Cassavetes comenzó a llorar, Gazzara se dio cuenta de que su personaje y la película en general simbolizaban una metáfora de las luchas del director por hacer realidad sus propios sueños.